![]() |
| Francisco de Goya. Aún aprendo (1824) |
Hola:
Por más extraordinaria que sea una falencia, siempre existirá una réplica interior dispuesta a justificarla. No debemos olvidar que dentro de cada amasijo de carne y desconocimiento se oculta el embrión de la contradicción y la incoherencia. Los que fueron ya no son. Los que serán, hasta hoy nunca lo habían sido. ¿Fuimos, somos, seremos? Cuando alargo el cuello y asomo ese pegote llamado cabeza, sólo veo a los que sollozan por haber sido sin haber querido ser; sin embargo, por más que me han intentado convencer de la existencia de una clase de gente que no fueron ya que no pudieron, aunque a menudo intentaron ser porque no necesitaban haber sido, mi asqueamiento para con el mal llamado Ser humano no tiene límites. Yo ya no soy. No necesito definir un verbo ni justificar algo parecido a la existencia. Nunca pude ser. No fui. De veras, no fui ni soy. No seré. No soy. No soy. Me alegro tanto de no ser. No pido perdón ni clemencia, sólo integridad y honradez cuando me asesines. Por eso ya no quiero ser, no quiero pensar en lo que fui porque nunca lo fui, quizá sólo para tus adentros. Pero tampoco debo pensar que seré cuando nada puede ser. Lo que fue o es o será no es más que una ilusión escenificada para ralentizar un sueño. Tu sueño. ¿Tú crees que fuiste? ¿Crees que eres y serás? Si es así, enciende la luz y mírate al espejo. El cristal pocas veces engaña. Nunca intentaste ser, por lo tanto ya no eres. Si no eres, jamás serás, el resto de consideraciones ya no importan absolutamente nada.
Greg
