Email del 1 de julio 2018

Gustav Klimt. Draft for a theater curtain (1883)

ALLÍ (GODOT Y YO). Obra de teatro (sin acotaciones) en un cuarto de acto.

DESCRIPCIÓN: Godot ha llegado.
PERSONAJES: Godot, Greg.

PRIMER Y ÚNICO CUARTO DE ACTO (Dos o más cuartos de acto serían mortales de necesidad)

GREG: Para un despotricador tan intuitivo, tolerante y metódico como yo, las saturaciones son el verdadero veneno. Poco o nada importa si estas son existenciales, emocionales, intelectuales o en forma de un jodido valor numérico porcentual impreso en la etiqueta de un yogurt. Y aunque el vocablo «abarrotamiento» me produzca un asco inmenso, lo prefiero en lugar de «saturación», así que para un despotricador tan intuitivo, tolerante y metódico como yo, los abarrotamientos son el verdadero veneno. Los abarrotamientos y la leche de vaca, que me produce flatos y meteorismo avanzado. Por esa razón solo bebo leche con fitoesteroles.
GODOT: ¿Qué es un fitoesterol?
GREG: No tengo ni la más remota idea, pero cualquier vocablo que comience por fito, como fitoterapeuta, fitófago, fitoplancton, fitolacáceo, fitotomía, fitoftirio, fitocromático o fimetilnitrosamina tiene mi apoyo y mi total consideración.
GODOT: No es fimetilnitrosamina sino dimetilnitrosamina, Greg…
GREG: ¡Vaya, no sabes qué es un fitoesterol y sí lo que es la dimetilnitrosamina! Ya sé que no es fimetilnitrosamina sino dimetilnitrosamina, pero ¿a quién le importa tu cultura en estos momentos? No creo que existan demasiadas personas en este mundo que verdaderamente se sientan fascinadas por la dimetilnitrosamina, si exceptuamos a los dimetilnitrosamínicos, que supongo serán los tipos y tipas cuyo mundo esté totalmente supeditado a valorar en su justa medida los pros y contras de semejante palabreja.
GODOT: Creo que no debería haber venido…
GREG: ¡Pero estás aquí.
GODOT: Desde luego no estoy allí.
GREG: ¿Sabes? Ayer por la tarde me sucedió algo extraño mientras estaba sentado allí.
GODOT: ¿Estuviste allí?
GREG: Desde luego. Tomando un refresco en la terraza de una cafetería superabarrotada. En un momento dado y sin motivo aparente me levanté y grité a todo pulmón la palabra «almeja». De la misma manera en que me levanté, me senté y seguí absorbiendo por la pajita mi zumo de naranja natural. Algunas personas de una mesa cercana me recriminaron «la palabrota» ya que había niños cerca. Una mujer mayor me dijo sin tapujos y al oído, que si no me comía una rosca era porque mi fealdad no estaba más allá de toda duda razonable y que si quería un coño, lo pagase y cerrara la grandísima boca. A los diez minutos, cuando todo parecía que se había calmado un poco, se acercó a mi mesa el camarero y me sirvió un plato de almejas picantes con caldo de setas y me preguntó si deseaba alguna otra cosa. ¿Nunca has sentido la necesidad de gritar «almeja» en cualquier lugar?
GODOT: Pues sinceramente, creo que no…
GREG: Yo sí. No voy a decirte que me sucede a menudo, pero sí en ocasiones. Una vez grité por error «berberechos» y sufrí un cólico hepático. Supongo que Freud se frotaría las manos conmigo.
GODOT: Desde luego.
GREG: ¿Qué te sucede? Te noto muy callado.
GODOT: Prefiero escucharte.
GREG: En mi casa solo tengo un mueble y tres sillas.
GODOT: No puedo decir que me alegre por eso.
GREG: No es bonito, pero es un mueble.
GODOT: ¿Las tres sillas son bonitas?
GREG: Encima de ese mueble hay cosas. Una cosa es una cosa si existe. Igual da que sea algo animado o inanimado. Si se puede ver, es una cosa. Por lo tanto tú eres una cosa. Yo soy una cosa.
GODOT: De cosa a cosa, creo que me voy a ir, Greg. Me espera un resto de día bastante duro.
GREG: El mismo mueble no demasiado bonito que se encuentra en mi casa es una cosa que soporta encima otras cosas, desde luego, mucho más pequeñas. Todo son cosas. Incluso las cosas que no parecen cosas, suelen ser cosas cuando nos ajustamos las gafas.
GODOT: Además han operado a mi tía Avelina y el horario de visitas es bastante restringido.
GREG: Todo son cosas. ¡Todo! Cosas por aquí, cosas por allí…
GODOT: Eso ya me lo habías dicho. En serio, Greg. Mucha otra gente me espera…
GREG: Nacemos en un mundo que no es más que una cosa. Una cosa inmensa, por supuesto. Crecemos, vivimos, intentamos follar y la palmamos siendo cosas que creen que están muy por encima del resto de las otras cosas, pero que saltan de rabia cuando se dan cuenta que no existe ninguna diferencia. Y eso suele ocurrir al final de nuestras existencias como cosas.
GODOT: Y he de pasar por allí. Y por la mercería para que…
GREG: Hay gente que está convencida de que las irrealidades y las abstracciones también son cosas. Si realmente tienen razón, entonces Dios es una cosa. Y si los creacionistas están en poder de la verdad absoluta, una gran cosa omnipotente creó al resto de cosas en seis días y el séptimo se echó una siesta. ¿Una siesta es una cosa?
GODOT: Adios, Greg. Llámame, ejem, pronto ¿vale?
GREG: También hay un número altísimo de cosas que piensan que solo las cosas inanimadas son cosas. Es decir, que todas las cosas que poseen cerebro y se desplazan no son cosas. Y si no son cosas, ¿entonces qué son? Claro que parece que existen algunas cosas con cerebro (llegados a este punto se me antoja que quizá debería existir una relativa diferencia) que son capaces de reflexionar sobre las otras cosas, las que carecen de sesera, aunque sean completamente capaces de desplazarse. No sé si me explico. Intentaré razonarlo de una forma menos… ¡Coño! Estoy hablando solo! ¿Dónde se ha metido este tío? ¿Qué más da? Un tío es una cosa. Y una cosa pueden ser varias cosas, si se juntan lo suficiente. Hay cosas pecadoras, incluso neuróticas, pero no por eso dejan de ser cosas y pertenecer al submundo de las cosas. Una vez, estando yo en…

                                                                  FIN