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| Lucian Freud. Man with leg up (1992) |
Querida:
Repantingado o repachingado. Como quieras. Arrellanado. Tirado. Como el hombre con las piernas levantadas de Lucian Freud. Me gusta contemplar como el aire intenta mover mi pene. Solo yo puedo moverlo. Lo muevo. En estos momentos lo aparto hacia los lados. Tú no puedes verlo. Sé que te gustaría verlo. Ni siquiera yo puedo verlo. La luz está apagada. Las ventanas cerradas. Pero noto la frustración del aire. Y soy capaz de interpretar cada una de esas exquisitas contorsiones con las que quiere amedrentarme. Ahora cojo mi pene con una mano mientras con la otra lo acaricio, como si fuera un cachorro rechazado. Me mira fijamente. Lo miro en derredor. La ventana se abre como las piernas de una furcia. La luz. La luz. Me recuerda a Michelangelo Merisi. Mi pene. Y la luz. Desvinculada del firmamento. Alejada del marco. Los colores. Necesito poner la boca sobre un pezón. Mi pene. Las microformas naturales. El distanciamiento emocional. La luz.
Sin embargo todo se reduce a una sensación tan alejada de la poesía, que hasta me produce carcajadas cuando intento comportarme como lo que no podría llegar a ser ni en un trillón de años. Es cierto que estoy tirado y que mis partes íntimas, aunque no tan íntimas, pues las conoce un buen número de humanas, se encuentran a merced del aire. Pero de ahí a interpretar los gestos invisibles de una jodida mezcla gaseosa como un reflejo de la irrealidad que golpea mi existencia… Creo que si fuera un poco más coherente conmigo mismo acabaría momificado. No te voy a explicar la razón por la cual rehuso ser congruente, ni la forma en que un cuerpo ajado como el mío terminaría embalsamado, pero si quieres, puedo enumerarte las razones por las cuales debería tomar conciencia de que el juego, tal y como hasta ahora lo conocía, ha terminado. Y que si no quiero ser reutilizado como materia gris en descomposición para fertilizar algunas apariencias, necesitaría alejarme lo más rápido posible de todo lo que me rodea. Ahora. Sin necesidad de despedidas. Hasta nunca, no hasta la vista.
Greg
