Email del 2 de noviembre 2018

Alex Hay. Chicken wire (1963)

«-¿Sabes, Greg? no hago más que recordar el pasado -me confesó Carlitos mientras inspiraba como un conejillo doméstico al que han sustituido de una forma brusca el rancho de alfalfa por paté de berenjenas con miel.
-El pasado que tendemos a recordar está corrompido. No se presenta tal y como sucedió. Ten cuidado, mucho cuidado -le respondí creyéndome un extraño cruce entre Paramahansa Yogananda y Paco Martínez Soria.
-No me importa. El presente es asqueroso y repetitivo. ¡Ah!, recuerdo a todas mis novias. Y las procelosas eyaculaciones que…
-¡Espera un momento! ¿Procelosas eyaculaciones? Necesito que me des un par de minutos. Mi cerebro se ha encasquillado.
-¡Sí! Procelosas eyaculaciones. ¡Corridas! ¿Qué tiene de malo que en el pasado me haya corrido procelosamente?
-¿Carlitos, sabes qué significa el adjetivo «proceloso»?
-¡Pues claro! Significa «a lo bestia», «salvajemente».
-Ejem, pues sí. ¡Es verdad! Significa eso. Hum. Te dejo, amigo. Tengo que procelosar, quiero decir, procesar esta conversación sentado en mi sillón de verificar dictámenes. Hasta otra.
-¿En tu sillón de qué?»

Carlitos era un verdadero terrorista tanto del léxico como de la gramática. Eso no impedía que sus conversaciones resultaran IN-IN (interesantemente intrascendentes). ¡Y desquiciadas! Todavía recuerdo el día que se hizo un lío con los parónimos «destornillar» y «desternillar». Y aquella vez en que lo pillé jugando al bádminton con un condón usado que había encontrado en una acequia. Sin embargo algo no funcionaba correctamente dentro de su cerebro. Algo que además de llevarle a confusos planteamientos y resoluciones, le impedía comportarse con las gallinas de una manera natural. Carlitos había sido detenido en varias ocasiones por, ¿cómo lo expresaría?, por mantener relaciones con ciertas especies de aves de corral con el fin de poder «eyacular procelosamente». En realidad lo que Carlitos necesitaba era una madre, un padre y un par de hostias bien dadas, pero sin testigos molestos. En una ocasión no pude contenerme y le solté una bofetada. Él me respondió soltándose a sí mismo otra. Como no me gustan los números o acciones pares respondí a su bofetada con otra. Y él se volvió a atizar, pero esta vez más fuerte. Seguíamos en lo mismo. Yo no podía consentir que todo terminara de una manera tan «par», así que seguí abofeteándolo mientras él seguía contestando a mis golpes con porrazos de su propiedad. Al final terminaron ingresándolo en la UCI y a mí me detuvieron por agresiones continuadas y maltrato. Unos días después me enteré de que Carlitos sentía pánico por cualquier cosa que le recordase a un número impar y me sentí mal durante tres minutos. Cuando le dieron el alta le regalé una gallina de chocolate, pero él se limitó a preguntarme algo referente al tiempo de horneado de la masa de hojaldre.

«-Greg, creo que tengo físilis… -me susurró a la oreja mientras miraba por el rabillo del ojo para ver si alguien nos espiaba.
-¡Será sífilis! -le contesté a su vez intentando parecer un tipo cultivado.
-¡Físilis!
-¡Sifilis!
-¡Físilis!
-¡Sífilis!
-¿Sífilis?
-¡Por lo menos físilis, no!
-Greg, creo que tengo sífilis. Y puede que también nogorrea.
-¡Gonorrea! ¿Me estás tomando el pelo?
-Me duelen los ojos y me sangra la nariz.
-¿Y?
-Y a veces veo todo borroso.
-¿Y qué tiene que ver una cefalalgia con epistaxis con una ETS?
-Greg, qué cojones estás diciendo?»

Hace 18 años Carlitos desapareció. Algunos dicen que fue abducido por alienígenas provenientes del planeta Kepler-62f, otros creen que se largó a vivir a Pontevedra donde acabó por colgarse. Pero no con drogas, sino de una cuerda. Yo, yo creo que en realidad nunca existió. Y la prueba es que desde entonces nunca había pensado en él. ¡Hasta esta mañana! Quizá los sueños tengan algo… ¿Sabes? Ayer soñé que vivía en el campo rodeado de animales de granja. Un gallina es un animal doméstico. ¿Es posible que…? Aunque no soy de los que suelen recordar sus sueños, estoy convencido de que jamás había soñado con gallinas. Las representaciones que fabrica mi cerebro para aterrorizarme mientras duermo no suelen ser tan campestres. Aunque una vez soñé con una vulva depilada voladora, la mayor parte de mis sueños son oscuros, estáticos y necesitan un buen rasurado. ¡Pero es lo de siempre! Mis sueños no están rasurados. ¿Quién los rasurará? El rasurador, mejor la rasuradora, que me los rasure, buena rasuradora tonsuradora será.

Greg