Email del 19 de enero 2019

David Roberts. Jerusalem burning (1850)

Querida:

Como ateo verde, y por verde no me refiero a extraterrestre ni obseso sexual, sino a un sencillo y dinámico apóstata, que aunque sabe que Dios es una jodida manufactura humana, todavía no ha llegado a formularse esas dos preguntas fundamentales que atormentan al resto de congéneres -sean o no creyentes- y por lo tanto lo convierten en una especie de miasma dubitativa:
¿Cuál es el significado de la palabra Dios?
¿Para qué sirve Dios?
Espero que no se me llegue a confundir con un agnóstico o un ignóstico, ni siquiera con un feróstico, aunque todo el que me conoce y trata normalmente sabe que no se necesita demasiado trabajo para hacer que salte al cuello de cualquiera que se atreva a llevarme la contraria. Pero permíteme que vuelva a hacer las mismas preguntas, pues me gusta insistir sin desistir (de hecho soy uno de los más grandes insistidores poco o nada desistidores de mi barrio) sobre todo cuando nadie tiene las suficientes agallas como para detenerme:
¿Cuál es el significado de la palabra Dios?
¿Para qué sirve Dios?
Intentaré contestarme, aunque dudo de que sirva para algo. Según puedo leer (con las gafas fijadas perfectamente sobre mi tabique nasal de aspecto greco-romano) en la entrada de la santísima RAE, Dios (con mayúsculas) es el Ser supremo que en las religiones monoteístas es considerado hacedor del universo. ¿Hacedor? Bonito vocablo, lástima que desprenda un tufillo religioso por cada uno de sus grafemas. Es extraño, pero los hacedores siempre me han tocado las pelotas. Por lo tanto Dios es un Ser supremo que tiene la increíble capacidad de tocarme los huevos sin que yo pueda hacer nada al respecto. O sea, un jodido tocapelotas, por lo menos en lo que a mí respecta. En cuanto para qué sirve Dios, la verdad es que soy incapaz de contestar a esta pregunta sin sentir ganas de descojonarme. El problema es que no sé cómo puedo descojonarme en un texto escrito. Nunca me gustó eso de «jajajaja», ni siquiera su versión anglosajona (ha ha ha ha). Pero esconde tus ganas de hacerme daño porque voy a volver con las preguntas anteriores, ya que estoy convencido de que dan mucho mucho mucho más de sí…
¿Cuál es el significado de la palabra Dios?
¿Para qué sirve Dios?
La verdad es que me alegro de ser un tío mierda. Siempre lo he sido. Excepto en una ocasión que llegué a ser un tío interesantemente mierdoso. Solo sintiéndome así soy capaz de no salir a la calle, meterme en una iglesia y demostrar a los feligreses que en esos instantes estén allí rezando por sus dolores abdominales o por su poca suerte para cantar ocho bingos seguidos, que estamos en el siglo XXI. Una centuria que debería haber empezado sin ninguna clase de simpleza avanzada. Y el cristianismo, al igual que el resto de religiones, lo es. Por lo menos para mí. Pero claro, yo soy un tío mierda. Y siempre lo seré. Sobre todo porque me gusta. Prefiero la mierda que es pisoteable a la que ni siquiera existe.

Greg «el renegado desbastado»