Email del 21 de febrero 2019

Eugene Ivanov. Work with witnesses (XXI century)

Los casos de El churrero castañero ambulante García Pérez: El churrero castañero ambulante García Pérez contra el chacinero tocinero artesano Martínez López.

-A la señora Car-me-la la golpearon justo en esta parte de su dor-mi-to-rio, bastante cerca de la puerta. El asesino o asesina se encontraba es-con-di-do detrás de las cortinas. Luego ella, la pobre víc-ti-ma, caminó como pudo, seguramente tam-ba-le-án-do-se y au-llan-do de dolor por el pasillo hasta caerse sin fuerzas al lado de la es-ca-le-ra.
-Querido señor García Pérez, gran churrero y castañero pero horripilante detective aficionado, a la señora no la golpearon en el dormitorio sino en el baño. Si el cadáver de la pobre mujer está cerca de las escaleras es porque al salir del aseo caminó hasta el sitio más cercano para morir como una dama.
-¿Y usted, señor Mar-tí-nez López, chacinero, tocinero de pro-fe-sión, se cree Sherlock Holmes? Por como va vestido nor-mal-men-te nadie diría que se dedica a los derivados cár-ni-cos sino a…
-Ya sé, ya sé a qué me parezco según usted, pues me lo ha dicho en numerosas ocasiones. Ni siquiera le voy a contestar lo que normalmente le contesto, aunque lo esté deseando. En cuanto a mi caso…
-¿Su caso? Yo lle-gué mucho an-tes…
-Pero la señora Carmela era la prima de la suegra de mi ex-vecina, por lo que me siento con pleno derecho de…

Después de 35 minutos de conversación cancerígena llegó una dotación constituida por un sargento y tres agentes de la Guardia Civil y ambos detectives aficionados decidieron al unísono posponer por un instante la batalla. El sargento, un tipo con cara de E pluribus unum mioclónico se sentó sobre una silla y con un ademán casi distinguido les amenazó con expulsarles del lugar del crimen si volvían a abrir la boca.

-Pero sargento Mi-ra-vi-lles…
-Le avisé. ¡Ustedes dos, saquen a este imbécil de aquí!
-Sargento Mi-ra-vi-lles, si no me permite seguir aquí, aunque sea de mi-rón o apoyo ex-tra-o-fi-cial no tendré más remedio que contar a todos los presentes que usted en cierta ocasión que se-gu-ra-men-te recordará…
-Está bien. Puede quedarse, pero haga el favor de cerrar el pico y no molestar demasiado.
-Sargento Miravilles, ¡muy bien dicho!
-Vaya, señor chacinero tocinero artesano Martínez López. ¿Sabe que la última vez que mi mujer le compró panceta estuvimos de caguetas durante tres días?
-Yo… yo, ejem…
-Así me gusta. Calladito. Bueno, vamos a ver qué cojones ha pasado aquí. Usted Domenech, traigame un café. Usted Berlanga, llame a mi mujer y dígale que llegaré sobre las cuatro. Usted Yáñez, cuénteme lo que ha sucedido.
-Pero sargento. Yo acabo de llegar con usted.
-Mierda, es verdad. ¡Oh, no! A ver señor churrero castañero ambulante García Pérez, ¿qué coño es lo que usted cree que ha sucedido?
-Sargento Mi-ra-vi-lles, le contaré, no lo que creo ha su-ce-di-do, sino lo que re-al-men-te ha sucedido.
-Sargento, el señor García Pérez le va a contar una película.
-¡Callese, tocinero del demonio!
-¡Perdone, mi sargento!
-García, continúe.
-Gracias sar-gen-to. La señora Carmela se-gu-ra-men-te escuchó un ruido y se levantó. Así. Luego se puso la ne-gli-gé por encima, así, y se dirigió al pa-si-llo, así.
-Jajaja. ¡Es patético!
-¡Señor Martínez López, no se lo volveré a repetir.
-¡Perdone, mi sargento!
-García, continúe.
-Gracias sar-gen-to. Antes de que la señora pu-die-ra darse cuenta, el asesino salió de su es-con-di-te, la cortina, y la golpeó en la ca-be-za con esta figura de mármol, así… ¡Ay, ay, ay!
-¿Qué le sucede García Pérez?
-Mi hombro. Mi hombro. Se me ha dislocado el hombro. ¡Do-lor! ¡Do-lor!
-¿Qué es usted, una especie de mariposilla?
-¡Señor Martínez López!
-¡Perdone, mi sargento!
-Señor García Pérez, no tiene edad para actuar con esa fuerza… A ver, usted, Domenech, traigame otro café. Esta vez con un poco de Magno. Usted, Berlanga, vaya a buscar a un médico rápidamente. Usted, Yáñez, intente ayudar al señor García Pérez.
-Yo lo llamaría la señorita García Pérez.
-¡Señor Martínez López!
-¡Perdone, mi sargento!
-¡Ay! ¡Ay! ¡Do-lor! ¡Do-lor!