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| John Bratby. The toilet (1955) |
Yo, Gregorio López Pérez, en pleno uso de mis facultades mentales, y con bastante más de medio siglo sobre la espalda, he decidido que a partir de mañana jueves 28 de febrero de 2019, dejaré de llevar ese «bastante más de medio siglo» sobre la espalda, para pasar a soportarlo sobre una de mis asentaderas. Todavía no he resuelto en cuál, aunque todo apunta a la izquierda (supongo que no me puedo quitar de encima esa especie de fijación marxista que me asaltó por primera vez a los 14 años). Por lo tanto, me gustaría traer a Colación, que es el pueblecito donde vivo desde hace 25 años que:
1- No estoy dispuesto a sacarme el miembro viril delante de una mujer (aunque esté perfectamente disfrazada de albéitar) nunca más. Si alguien desea ver mi pene tendrá que acudir al Museo de Prehistoria de Valencia (AKA Museu de Prehistòria de València) donde entre otros falos añosos se exhibe el de Amasvindo III de Gandía (sin tilde en catalán), comendador y fundador de la Real Orden de los Pendolistas Entecos.
2- Por el contrario, sí estoy dispuesto a sacarme el miembro viril delante de un inodoro, por supuesto, siempre que este sea confortable, funcional, elegante, higiénicamente impecable y «für ein modernes zuhause».
Que así se escriba y así se cumpla.
