Email del 24 de abril 2019

Gustave Dore. Foreign nations are slain by lions in Samaria (XIX cent.)

Querida amiga:

Esta mañana he estado meditando sobre mí. Luego he pensado en mí como piltrafa estelar. Más tarde he llegado a la conclusión de que es un buen nombre para denominar a la raza humana. Piensa por ti misma: nuestra galaxia -que tiene un diámetro de 105.700 años luz- es una más entre cientos de miles de millones de galaxias, y en cada galaxia existen cientos de miles de millones de estrellas. Ahora compara el diámetro de la Vía Láctea con la de la galaxia IC 1101, por ponerte un ejemplo, cercano a los 6 millones de años luz. ¿Te entran flatos, verdad? No te preocupes, a mí me sucede lo mismo. Ahora piensa en los líderes de lo que se ha venido a denominar «las tres derechas». ¿Qué es lo que sientes? Algo no funciona de una manera correcta, ¿no es así? Cada vez que ves la caras de esos tipos en la tele te entran ganas, no solo de huir de este país, sino del planeta y de la galaxia. Pero en realidad son ellos y los sujetos como ellos los que deberían largarse. Nosotros deberíamos expulsarlos. Pero no lo hacemos.

Intenta imaginar que a cada uno de esos «trasnochados totalitarios» les entra de repente un tremendo ataque de colitis ulcerosa. Ya puestos, mejor piensa que esa enfermedad se les hace crónica. ¡Y que ninguno puede asistir a mítines o eventos fachosos sin pañales! Y que el águila de su trasnochada bandera contrae al mismo tiempo diferentes virus de la familia Paramixovirus o Avulavirus, o bacterias tales como Escherichia coli o Chlamydophila psittaci, u hongos como el Aspergillus fumigatus o protozoos tales como Trichomonas gallinae

De repente me han entrado ganas de dejar de escribir sobre la materia fecal en descomposición. A partir de ahora y hasta que finalice el párrafo voy a tratar de bailar una sardana. ¡No! Mejor un chotis, pues no quiero que me llamen rompedor de España. Es curioso, algunos tratan de no romper el país, cuando en realidad está roto desde hace 500 años. Yo, yo creo que todo se ajusta a dos equivocadas creencias: un país y una bandera. Yo pertenezco al planeta. Nací en España pero podía haber nacido en Tanzania. Y si hubiese nacido en Tanzania supongo que seguiría pensando que soy un hijo del mundo. Las fronteras fueron dibujadas a base de sangre, fuego y njiwas (almorranas en suajili). No me interesa. Y ahora, a por el chotis. ¡O la danza de Guadasuar!

Greg