Email del 4 de septiembre 2019

Eric Lacombe. Anomalie 5 (2015)

Muy señor mío:

La intensidad del sabor de la hogaza alienígena obtenida a partir de la masa SD (significativa y definitiva), ha superado todas nuestras expectativas. Aun así, estoy convencido de que deberíamos proseguir con nuestras investigaciones. El término SD, acuñado por el doctor C con la ayuda de los doctores E y G, y cuyas siglas debatimos desde hace seis o siete meses, es solo el principio de algo que, nos guste o no, debería carecer de un final definitivo. Y más si seguimos pensando que uno de nuestros motivos principales por los que decidimos «meternos en este berenjenal» es el proveer a esa gran parte de la población humana harta de los Bimbo, Panrico, Oroweat, Kingsmill, Warburtons, Allinson, Harry´s, Cuisine de France, Bakerly o similares, de un producto sano, barato y masticable. Por supuesto me refiero a la versión en molde cortada en finas rebanadas.

Pero si por el contrario lo único que pretendemos es manufacturar otro producto comercial de mierda y vender nuestro espécimen extraterrestre a la NASA, ESA, ISRO, CNSA, JAXA o incluso Roscosmos, entonces, deberíamos de dejarnos de paparruchadas y sacar en cash todo cuanto pudiésemos lo más pronto posible, repartírnoslo equitativamente y poner pies en polvorosa. A mí me gustaría ser el propietario de una islita en Bali, pero si llegamos a un acuerdo para seguir hasta el final con la fabricación del «pan de otros mundos», deberíamos dejarlo claro en las próximas conferencias, pues la mayoría de nuestros asociados europeos están convencidos de que somos unos jodidos charlatanes.

Doctor S

Querido doctor S:

Como su psiquiatra principal -nombramiento que en realidad no me hace demasiada gracia, pues preferiría estar pescando con mis hijos en el lago de Bañolas o el embalse de Bembézar- me gustaría saber si sigue al pie de la letra los procedimientos psiquiátricos que le envié hace ahora un par de meses. Por el tono de su último y delirante email me parece que no. Por cierto, me ha gustado mucho su último nombre (doctor S) y todo lo referente al pan marciano. Debería escribir un libro y tomarse la medicación. O mejor, tomarse la medicación y luego, cuando sus elucubraciones adquieran una perspectiva, digamos, claramente asequible, sentarse en una silla y escribir algo parecido a una novelita de ciencia ficción.

Doctor Gabriel Hidalgo Moya.

Doctor Gabriel:

Ayer intenté llegar a alguna determinación sobre usted. Lo primero que pensé es que debería dejarse sodomizar con mayor asiduidad, pero pronto llegué a la conclusión de que sus hijos pescadores no se lo permitirían.

Cambiando de tema: eso del pan marciano, como usted lo llama, no es más que un experimento clasificado. El problema es que soy un bocazas. Un bocazas que confiaba plenamente en usted. Supongo que todo el hospital estará al corriente de mis investigaciones. Lamentándolo mucho, sus risas furtivas o sus carcajadas ruidosas no me afectan. En realidad el experimento es tan secreto y confidencial que ni siquiera yo sé de qué trata. Lo de la hogaza alienígena solo era una cortina de humo. Humo terrícola, por supuesto. Le mantendré informado. A sus hijos también.

Doctor S

Mi muy querido doctor S:

Este intercambio de correo electrónico se me asemeja a una especie de cántico létanico totalmente inútil. No pienso perder más tiempo con sus mamarrachadas interplanetarias. ¡Me ha cabreado! ¡Y me ha cabreado de verdad! Mañana pienso presentarme en su casa con dos auxiliares, algunos metros de cuerda trenzada y varios litros de clorpromazina de la marca Torazina. ¡Espero que tenga limpito el culete!

Doctor Gabriel Hidalgo Moya.