Email del 11 de noviembre 2019

Antonello da Messina. St. Gregory (1472)

Hola:

¿Sabes quién era Gori? Yo, mucho antes antes de convertirme en Greg y algunos años después de ser Grego. Sin embargo, entre Gori y Greg hubo un Gregory. Y entre Grego y Greg algunos me llamaron Goyo, aunque este hipocorístico duró bastante poco. Si todo sale como tengo pensado, dentro de dos o tres días enterraré a Gregory y renaceré como Gregorio, que es el nombre con el cual fui inscrito en el registro civil de nacimiento. Hubiera preferido que me registraran como Orson, pero mi padre y mi abuelo, ambos Gregorios de tercera y segunda clase respectivamente y narcicistas pasivo-agresivos, se empeñaron.

Pero no te lleves a engaño, aunque aborrezco tanto mi nombre como a algunos de mis ascendientes (y esto ya te lo he repetido por activa, por pasiva y por perifrástica en un montón de ocasiones), todavía creo que puedo llegar a convertirme en uno de los mejores Gregorios de la historia. ¡O quizá en uno de los peores! Hasta donde llegan mis conocimientos en bondad y maldad, nadie ha inventado todavía un aparato que mida los niveles de necesidad de ambas, digamos, categorías, por lo tanto es tan lícito matar como salvar. Claro que si matas y te pillan acabas violado en una celda, pero si por el contrario salvas y el auxiliado no se lo cuenta a nadie, terminas creyendo que cometiste una gran estupidez.

Por esa razón mi planteamiento es muy simple: si no quieres contribuir a alimentar el paradigma, y con ello me refiero al puto Yin y al jodido Yan, lo mejor es no salir nunca de casa, y si es posible incluso de una habitación. La comida, la bebida y las revistas (Pronto, Lecturas, Hola) pueden ser encargadas a un esclavo que por un precio acordado se haga cargo de todo. ¡Incluso de vaciar e higienizar los orinales! Porque solo no existiendo se existe. Y no conozco mejor manera de no existir existiendo, que existir sin dar a entender al mundo exterior que realmente existes.

Cuando dentro de unos minutos me encierre para no volver a salir jamás, habré llegado a ser lo que realmente quiero ser, un Gregorio parcial y, sobre todo, la primera persona de la historia de la humanidad que, en su sano juicio, ha reivindicado la soledad extrema como única manera de erradicar las náuseas que provoca pertenecer a una sociedad donde cualquier hecho o acción termina formando parte (inevitablemente) de las dos fuerzas opuestas de las que te hablé en el segundo y tercer párrafo.

Greg el Estilita​.