Email del 10 de agosto 2020

Wilhelm von Kaulbach. Mentally Ill patients in the garden of an asylum (XIX cent.)

Hola:

Tengo una manzana en el bolsillo. Dicen que con una manzana en el bolsillo se puede alejar a los imbéciles. También dicen que con dos manzanas en el bolsillo se alejan tanto a los imbéciles como a los que todavía no son demasiado imbéciles aunque lo serán en un futuro muy cercano. Pero si en lugar de llevar una o dos manzanas en el bolsillo, uno se muestra sumamente egoísta y se mete tres manzanas en el bolsillo, este acaba por ceder y las manzanas caen al suelo. Una manzana caída sobre el suelo significa que todos los familiares del sujeto que ha dejado caer la manzana van a coger la triquinosis en un plazo de ocho semanas. Dos manzanas caídas sobre el suelo significa que todos los familiares del sujeto que ha dejado caer las manzanas y las examantes de estos van a infectarse de una enfermedad sexual en el Pazo de Ulloa… perdón… quise decir en el plazo de.. ¡dieciséis semanas! Por supuesto las manzanas que pueden meterse en los bolsillos deben pertenecer a las variedades Fuji Lopezina o Fuji Perezina.

Hablando de Fuji con mayúsculas: una vez estuve en el monte Fuji… bueno, en realidad nunca he estado en el monte Fuji, pero tengo un póster de ese volcán en mi aseo. A veces, sobre todo cuando las deposiciones se resisten, invoco a la diosa Sengen, pero la verdad es que todo lo que entra en mi cuerpo suele salir con la misma placidez cuasieclesiástica con la que se hizo famoso Cuasimodo, el personaje de CuasiHugo.

(Nota: Los dos párrafos anteriores pertenecen a El lenguaje de las envolturas… las envolturas testiculares, naturalmente, un libro que escribiré cuando decida que ha llegado el momento de no escribirlo)

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