Email del 16 de marzo 2021

 

Zdzisław Beksiński. AA78 (1978)

La heteróclita y eufóbica existencia de Sanmamisito López Pérez dio un giro inesperado cuando su último disco fue proclamado como uno de los 10 álbumes más espantosos de todos los tiempos. Sanmamisito, por supuesto se excusó ante la prensa argumentando que en realidad esa grabación había sido compuesta, arreglada y registrada por su banda, Los Sanmamisitos Lopezperiamos, y que su único cometido fue cantar lo mejor que pudo, como hacía siempre. Sin embargo todos sabían que el combo de Los Sanmamisitos Lopezperiamos estaba compuesto únicamente por Sanmamisito, al que sus fans apodaban «el hombre banda» y sus detractores, «el hombre que no manda». 

Cuando uno de los productores musicales más influyentes del tinglado argumentó en una entrevista que Sanmamisito en realidad no existía, y que el tipo que actuaba y se dejaba ver con ese nombre no era más que un hombre de paja contratado por su físico agradecido, el escándalo adquirió proporciones extraordinarias y un número bastante considerable de fanes y seguidores se hicieron el hara-kiri. Como parecía que el suceso iba a traer consigo la caída casi total de Samamisito, este, con la desesperación de un hombre al que están a punto de enterrar vivo y sin llevarse a la boca una comida decente, dio una rueda de prensa donde entre otras cosas explicó que la mejor época para recolectar algarrobas era en agosto y que el sanctasanctórum de los sanctasanctórums era lógicamente un sanctasanctórum, pero no uno cualquiera, sino el sanctasanctórum que terminaría de una vez con todos los sanctasanctórums. Obviamente, sus palabras fueron tomadas como las de un sujeto cuya amígdala cerebral ya no se sostenía y acabó encerrado en el manicomio provincial de Tralencia.

A partir de entonces sus discos fueron retirados gradualmente de la venta y en unos pocos años ya nadie se acordaba de él. Hasta que una nueva banda llamada Los hijos de los Sanmamisitos Lopezperiamos puso a la venta lo que en cuestión de unas pocas semanas se convirtió en un hit. El tema, titulado Para Sanmamisito y los Sanmamisitos Lopezperiamos, rebosaba de inventiva y la letra de mala leche. Sus ventas se dispararon y el single fue considerado como la mejor grabación de la historia. Los integrantes del grupo, que escondían sus rostros con bolsas de Tercadona, Bolcampo y VIA (sin tilde) fueron aclamados como los nuevos Ceatles y las mariposas volvieron a revolotear entre las plantas que crecían en los maceteros situados en las entradas y salidas de los suntuosos edificios de las multinacionales discográficas. 

Quizá os preguntéis, y con toda la razón del mundo, cómo terminó Sanmamisito López Pérez. ¿Le dieron el alta en el frenopático? ¿Volvió a grabar algún otro disco? ¿Le pareció bien que otro grupo tomara el relevo? Las respuestas son confusas y contradictorias, pues las reglas que habilitan cualquier tipo de satisfacción a cualquier tipo de pregunta ponen en vigor cualquier tipo de restricción selectiva. Y si como me ha sucedido a mí, no habéis comprendido una puta mierda de todo eso del triple «cualquier tipo» y la restricción selectiva estáis de enhorabuena. Sanmasito nunca salió de allí. Algunos dicen que ni siquiera entró alguna vez. La construcción teorética de mis embustes es proporcional a las propuestas concernientes. ¡Que nunca se os olvide eso!