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| Dieter Roth. Rabbit-shit-rabbit (1972) |
Amiga:
Cada vez que entro en mi banco, lo hago por mi propio pie, pero al salir siempre tienen que ayudarme entre varios empleados. Mientras dos o tres de ellos me sacan en volandas, uno me aplica compresas frías en la cara y otro me masajea el pecho, a la altura del corazón, con movimientos rítmicos bien estudiados. Una vez me vieron tan mal que incluso la directora del banco se ofreció a acostarse conmigo si en lugar de desmayarme en la sucursal lo hacía en la calle. Por supuesto no acepté, ya que tengo cierta tirria al vello facial femenino y sufro serios problemas de erección al ver desnudo a cualquier subalterno que trapichee con dinero. Pero esta mañana ha sido diferente…
DIRECTORA SUCURSAL: Gregorio, espero que hoy no irá a montar un numerito.
YO: No se preocupe. Le doy mi palabra de honor.
DIRECTORA SUCURSAL: Bueno, vamos a ver. Hum, veo que sigue en números rojos.
YO: Sí, es mi color preferido.
DIRECTORA SUCURSAL: A día de hoy usted nos debe 84.284,50 euros. Como cobra una mierd…Quiero decir, como su sueldo es bastante bajo, calculo que habrá liquidado su deuda en febrero del año 3027.
YO: Necesito un nuevo crédito para tapar el resto de préstamos.
DIRECTORA SUCURSAL: Gregorio, si de mí dependiera le concedería uno ahora mismo, pero no está en mis manos. Yo sólo soy una empleada sin poder de decisión.
YO: ¿Le puedo hacer una pregunta?
DIRECTORA SUCURSAL: Por supuesto.
YO: Si me niego a pagar de ahora en adelante…
DIRECTORA SUCURSAL: Si se niega a cumplir sus responsabilidades nos veríamos obligados a tomar medidas severas contra usted y su familia.
YO: ¿Qué quiere decir?
DIRECTORA SUCURSAL: ¿Sabe dónde se encuentra Colombia?
YO: Creo que entre Venezuela y Ecuador.
DIRECTORA SUCURSAL: ¡Bravo! Así es. ¿Y sabe qué abunda en ese país?
YO: ¿Colombianos?
DIRECTORA SUCURSAL: Efectivamente. Y la mayoría de ellos trabajan duro para llegar a fin de mes. Algunos incluso demasiado duro, diría yo.
YO: No entiendo dónde quiere ir a parar.
DIRECTORA SUCURSAL: Le seré franca. Si usted no cumple, nosotros nos enfadamos.
YO: Cabrearse no es bueno para la salud.
DIRECTORA SUCURSAL: Por eso detestamos enfadarnos. Si usted se niega a liquidar su compromiso, nosotros le enviamos uno o varios de esos colombianos que trabajan duro para que le convenzan.
YO: ¿Y si no me dejo convencer?
DIRECTORA SUCURSAL: Le aseguro que esos tipos tienen un poder de persuasión espeluznante.
YO: A ver si le entiendo. ¿Me está diciendo que si no pago, cobro?
DIRECTORA SUCURSAL: Le estoy diciendo que usted tiene un compromiso y que debe satisfacerlo.
YO: Supongamos que me niego. Supongamos que me cambio de residencia. ¿Cómo iban a encontrarme sus amigos colombianos?
DIRECTORA SUCURSAL: Quizá no le encontraran a usted, pero seguro que darían con alguien de su familia.
YO: No tengo familia.
DIRECTORA SUCURSAL: Vaya, veo en mi ordenador que usted tiene padres, hermanos, tíos…
YO: ¿Le parezco atractivo?
DIRECTORA SUCURSAL: ¿Cómo?
YO: ¿Sabe? Yo fui actor porno. Se me da muy bien satisfacer a las mujeres.
DIRECTORA SUCURSAL: ¡Gregorio! ¡Por favor! Está perdiendo los papeles. ¿Qué le hace suponer que usted es mi tipo?
YO: ¡Necesito un crédito! Soy capaz de cualquier cosa por conseguirlo.
DIRECTORA SUCURSAL: ¿Cualquier cosa?
YO: Cualquier cosa.
DIRECTORA SUCURSAL: Verá. Yo no necesito sexo, y menos de un tipo como usted. Conozco a varias personas que me…
YO: ¿Colombianos?
DIRECTORA SUCURSAL: Colombianas
YO: ¡Entiendo! Dicen que hago el cunnilingus como una mujer…
DIRECTORA SUCURSAL: ¿En serio?
YO: No le defraudaré.
DIRECTORA SUCURSAL: Supongamos que acepto su proposición. ¿Sabe a cuánto está un cunnilingus en el mercado?
YO: No tengo ni idea.
DIRECTORA SUCURSAL: A 50 euros, aunque en Colombia te lo hacen por 3 pesos.
YO: Estamos en España.
DIRECTORA SUCURSAL: Gregorio, a 50 Euros por, ejem, servicio, usted liquidaría su deuda en el año 46.025. Y eso si me hiciera uno diario.
YO: ¡No puedo creerlo! ¡Debe existir una solución!
DIRECTORA SUCURSAL: La solución es que usted satisfaga sus compromisos.
YO: Me voy a suicidar. Me voy a suicidar aquí mismo. En su oficina. Delante de todos los clientes.
DIRECTORA SUCURSAL: Tenemos otros amigos colombianos que harían desaparecer su cadáver y el de los testigos en un periquete.
YO: Me estoy empezando a hartar de Colombia.
DIRECTORA SUCURSAL: Pues no debería. Es un país precioso.
YO: Me estoy poniendo enfermo. Quiero irme a casa.
DIRECTORA SUCURSAL: Enseguida ordeno a tres compañeros que le ayuden a llegar a la puerta. No se preocupe. Nosotros vivimos para complacer…
YO: Son unos santos.
DIRECTORA SUCURSAL: Recuerde nuestra conversación.
Después de pensar seriamente en mis posibilidades de supervivencia he llegado a la conclusión de que debo largarme lo más rápidamente posible a Colombia, hacerme miembro de una mara y trabajar directamente para el banco. Podría ser su enlace o intermediario. Claro que antes tendría que convencer a esa especie de dóberman bancaria para que me concediese un mini crédito para pagar el pasaje. Y eso no lo veo factible. Tengo que ser sensato. Necesito mantener el cerebro ocupado o acabaré viniéndome abajo. ¿Y si atracara a un ancianita en la calle? Creo que definitivamente he perdido el rumbo.
