
Amiga mía:
Si quieres que te sea asquerosamente sincero, las actualizaciones de Windows Brain 60 para mi cerebro estaban listas desde hacía una semana. Sin embargo, en esos días me encontraba demasiado ocupado tratando de desquitarme de cierto grupito de chismosos y entrometidos que iban pregonando alegremente por el barrio un montón de falacias sobre mi perineo, y por consiguiente me olvidé por completo de la maldita instalación. Supongo que debido a mi descuido y posterior relegación, esta noche ha saltado el antivirus neuronal al soñar un montón de cosas raras. Así que al final he tenido que obligarme a completar el jodido proceso de instalación y como ahora estoy actualizadito y al día, se supone que los pensamientos distorsionados y depresivos de las últimas jornadas deberían desaparecer. Pero lo único que ha desaparecido son los flatos; mi cabecita sigue preocupada y neurótica como (casi) siempre y mis deseos de interacción con los mortales siguen en grado negativo. Para colmo de males, los tubos de arcilla verde remineralizante que utilizaba en forma de mascarilla para purificar las imperfecciones de la dermis de mi rostro han subido de precio y el desodorante Black & White de Nivea me abandona constantemente.
Hace más de una semana que casi no escucho música compuesta por humanos, sino una serie de mugidos de vacas felices pastando que me bajé de internet. Te los recomiendo encarecidamente. El cd se titula Las dinámicas vacas cantoras de Ourense y contiene 19 temas increíbles, todos compuestos por una ternera llamada Florita que además se encarga de las voces contraltas y ha producido la grabación. Mi canción preferida es la número 8, titulada Ramoneando despreocupadamente, que dura 9 minutos y 23 segundos y se divide en 4 partes. Si estás interesada y no puedes encontrarlo, puedo hacerte una copia y enviártela. Al lado de esta agrupación vacuna, la Daarler Vocal Ensemble son aprendices oligofrénicos, y eso es algo que comprobarás cuando te sumerjas en los bramidos en notas redondas, blancas y, en ocasiones, hasta corcheas y semicorcheas en compases de 12/4 o 4/2 de este fabuloso, imprescindible y totalmente desconocido álbum. Según consta en la carátula trasera, el sello que ha editado esta maravilla tiene en catálogo varias referencias más, todas interpretadas por diferentes razas de animales (y humanos) de granja, entre los cuales destaca, según el editor, una recopilación de canciones denominada Música ululatoria avanzada que contiene 36 temas consagrados a los sonidos y lamentos que emiten los pastores cuando se dan cuenta de que se han dejado olvidado en casa el botijo.
Cambiando de tema: ayer se me paralizó un pezón durante 14 horas. Como tú sabes, adoro agitar los pezones como si fuera una stripper desquiciada, sobre todo cuando cuando noto que algo no encaja, pues al mover los pechos mis neuronas se acoplan y…
Creo… ejem, creo que voy a dejar de contarte mis más profundas intimidades. Imagínate si alguien entrara en tu ordenador y las leyera. De momento me despido hasta pronto, eso sí, con un fuerte abrazo y el consejo importante de la semana: nunca te rasques el trasero con una guadaña.
Besos y abrazos