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| Julian Chaves, Hommes d’esprit (2004) |
Te escribe Greg el loco.
Tengo una fisura en la cabeza que me arropa por las noches y tengo una fisura en el trasero que me desnuda por las mañanas. Ambas son prácticamente idénticas, pero la primera ronronea mientras hace su trabajo. Y lo suele hacer bien. A veces la segunda me recuerda que estoy vivo, pero cuando quiero llorar, se comporta como un padre insensato con su hijita retrasada. Me insulta y me pega, pero mientras lo hace, clama a los dioses por su ingrato proceder. Constantemente me recuerda que soy el hijo de la tierra, y que sólo la mano dura puede hacer que despierte del letargo con el que los susurros y caricias de su hermana antagónica me han narcotizado. Pero yo quiero a las dos. Una me produce paz de mente; la otra profetiza en lo que me convertiré en un futuro: una alimaña rabiosa sedienta de sangre.
Cuando vuelo, mis pensamientos intentan decidirse por alguna de las dos. Cuando aterrizo, allí está la facción ojerosa y dura como el diamante de la verdad desencajada esperándome con un látigo. Y por alguna razón, no echo de menos a la otra. ¡Sí! Está claro que pienso con el culo, pero ¿acaso no todos tenemos el cerebro ahí?
Un abrazo.
