Segundo email del 12 de diciembre 2013

Joan Miró, Figura en la noche guiada por las pistas fosforescentes de los caracoles, 1940

Hola por segunda vez:

Soy pobre, tan pobre como una rata. Las ratas no necesitan dinero para sobrevivir, pero siempre se dice que son pobres. Son tan pobres como un Gregory, pero sin los llamativos atributos físicos con los que me ha dotado la madre naturaleza, es decir, alopecia y comunismo. Las hormigas son comunistas y los cangrejos fascistas. Nuestro presidente tiene cara de cangrejo e incluso vocaliza como uno de estos, quizá uno de los más retrasados fonéticamente. A veces creo que hubiera sido mejor nacer del vientre de un aye-aye, y no tener que estar todo el tiempo implorando por una conversación inteligente. Todos sabemos que estos primates estrepsirrinos detestan los diálogos mordaces, conformándose simplemente con unos casi inaudibles lamentos similares a los estertores de un girasol encantado por un duende vendido a las fuerzas del mal. Los girasoles no piensan, pues no poseen la capacidad de distinguir entre un sollozo o un jadeo asmático. ¿Soy un girasol? no, soy una rata. Una rata asustada. Una rata a la cual se le ha pintado la cola del color de la desesperanza. Pero me gustan los girasoles, aunque no creen en la república. ¿Soy republicano? Sí, pero sólo delante de un fascista; y de los cangrejos. Pero agradezco el trabajo que se toman para parecer que lo tienen todo controlado y dispuesto.

Soy idiota, tan idiota como podría serlo un humano. Por eso me estremezco cuando oigo cantar a las sirenas en lo más recóndito de mi imaginación. Nunca me acostaría con una sirena. No podría soportar sus canciones hasta altas horas de la noche, además, mis gustos están más orientados hacia el jazz, y a ellas sólo se les permite improvisar música subacuática, repleta de burbujas de aire que ascienden a la superficie transformadas en sonidos crípticos e indescifrables. Soy un idiota infantil desde el momento en que creí en ellas. Pero existen, al igual que existen las ratas, las hormigas, los cangrejos y los aye-aye (ah, y los girasoles).

Besos