Email del 5 de septiembre 2020

Patrick Henne. Landscape with dick (2018)

Amiga:

Mi amigo Rodosmo me ha pedido que escriba el prólogo para su novela Ataque fálico. Como he aceptado su proposición -aunque a regañadientes- ahora me toca leer las 2698 páginas del relato. Y tengo solamente dos días, pues pasado mañana entra en imprenta. De momento voy por el capítulo 47, en el que el sevicio y givoso falo de Emigdio, el protagonista, es confundido con una víbora ponzoñosamente mortífera y es apaleado sin compasión por los tres emes, es decir, Mancio, Medardo y Minervino. Durante el linchamiento, uno de los tres emes, Medardo, pierde el anillo de oro que le regaló su abuelo Magín en el lecho de muerte y culpa a Mancio de haberselo afanado. Este jura y perjura que él no ha robado nada en su vida y Minervino se pone de su parte. Mientras los tres emes discuten, Emigdio aprovecha para huir a toda prisa. Según me ha contado Licinia, la hermana de Rodosmo, Emigdio continúa escapando hasta el capítulo 95, en el que una piedrecita se le mete por dentro de la sandalia y le produce una herida bastante grave que lo lleva directamente al hospital. En el capítulo 147, Emigdio sale de la clínica y continúa escapando sin preocuparse por el mañana. A partir de aquí, desconozco el argumento del resto de la obra, ya que Licinia fue incapaz de seguir leyendo y Rodosmo quiere que lo averigüe por mi cuenta.

La verdad es que no sé por qué te escribo esto. Podría haberte contado que ayer me desapareció un ojo, por supuesto, el de cristal, o que esta mañana se me ha desprendido la oreja de látex. También podría haberte llamado por teléfono para que escucharas mi nueva voz o para invitarte a que leyeses Ataque fálico a partir del capítulo 195 hasta el final (capítulo 345), mientras yo leía del 47 hasta el 194. Una ayudita, sobre todo si viene de una grandísima amiga siempre viene bien, ya sabes…

Greg