Email del 22 de septiembre

Paul Cézanne. The murder (1868)

Supongo que Fifo llegó a la conclusión de que quizá, si se quitara algunos pesos de encima, podría volver al estado miserable anterior. Siempre le sucedía lo mismo cuando se sentía antropomórficamente mortal. Creo que por ese motivo Fifo mordió el pie que le sujetaba al suelo y no le permitía ninguna clase de movimientos.
—¡Maldito chucho! ¡Puedes huir, pero tarde o temprano te agarraré de nuevo!
Y eso es lo que de alguna extraña manera hizo. Bueno, en realidad no sé si lo hizo. Nunca pude llegar a saber qué sucedió esa tarde. Lo único que sé es que Fifo apareció muerto y a su dueño, mi hijo, no pareció afectarle lo más mínimo. Al día siguiente otro perro sustituyó al anterior. Y al año siguiente un gato ronroneaba exactamente en los mismos lugares que Fifo, y los Fifos posteriores, Fifo II, Fifo III y Fifo IV elegían para echarse unas cabezaditas los meses anteriores. Esta mañana he sido yo quien ha sujetado la testa de ese malnacido contra el suelo. Pero antes tuve que drogarlo, pues era demasiado fuerte. Todos los locos lo son. ¡Ahora está muerto! Y yo me siento como una especie de vengador de pequeñas y medianas criaturas.

Aunque ignoro cómo voy a sacar su cadáver del piso sin que nadie repare en ello, sé que he hecho lo correcto. Supongo que también hice lo correcto cuando me desligué de su madre. ¡Su madre! Me hace gracia referirme a un monstruo como a una madre. Porque un demonio solo puede ser engendrado en el vientre de otro demonio. ¡No creo que pueda pasar por lo mismo otra vez! Nadie que no haya diseccionado un cuerpo puede llegar a comprender el esfuerzo, tanto físico como mental, que representa. Quizá debería emparedarlo en un falso tabique. Soy albañil, no creo que eso fuera un gran problema. Pero el olor… el olor a descomposición… quiero decir…  ¿El olor es capaz de atravesar las paredes? ¿Cuánto tiempo se necesita para que la carne de un cuerpo…? La fauna… la fauna cadavérica. ¿Debo intentar confiar en esos malditos bichitos? Son mi única salvación. Ellos y los materiales que adquiera en Leroy Merlin. Aunque soy cliente de Bricocentro y un defensor de las calidades incuestionables en almacenes de bricolaje y albañilería tipo Bauhaus o Bricomart, siempre me he decantado por los excepcionales precios de la multinacional francesa, sobre todo desde que se fusionó con AKI. ¡El problema es que hoy es domingo! Y mañana es 15 de agosto, o lo que es lo mismo, la jodida Asunción de la Virgen María. Para cuando pueda acercarme a comprar todos los productos el olor será casi insoportable. ¡Y el rigor mortis! ¡El rigor mortis! ¡Lo había olvidado por completo! ¡Tengo que volver a entrar en la habitación y tratar de juntar sus brazos al cuerpo ahora que todavía está caliente! Cuando dejó de respirar… cuando dejó de vivir… abrió los brazos como si estuviera crucificado. ¡No puedo emparedar a Jesucristo!

Han pasado más de 10 horas desde que terminé de escribir el párrafo anterior. Acabo de releerlo y me he dado cuenta de que no he sido capaz de expresar lo que realmente siente un progenitor homicida.

Ha pasado más de medio día desde que asfixié a mi hijo. Acabo de tocar su cuerpo y el frío que atravesaba la manta con la que cubrí su cuerpo se ha instalado dentro del mío.

Han pasado varios meses desde que algunos de los Fifos dejaron de existir y poco más de un año desde que Fifo fue eliminado. No sé qué fue del gato, aunque estoy casi seguro que no se llamaba Fifo.

Han pasado más de 70 años desde que vine al mundo. La verdad es que todavía no tengo muy claro cuál es mi papel en él. En ocasiones creo que soy… bueno, soy el padre del monstruo. Forniqué con la madre del monstruo. ¿Eso me hace ser otro monstruo? ¿Debería construir la celda de ladrillos y cemento desde el interior? ¿Fue abundante la cosecha en 1959? ¿Existió en realidad el ave Roc?