![]() |
| Claude Monet, «Nympheas» (1915) |
Oasis
Sempervivums, Zebrinas, tradescantias, y sedums. Kalanchoes, zygocactus, lithops y Haworthias. ¿Por qué solamente experimento verdadera felicidad cuando estoy rodeado de vegetación y espesura? ¿Por qué siento esas terribles y sinceras ganas de llorar cuando abrazo a un árbol añejo y gastado pero sabio y versado?
Ficus, Dracaenas, filodendros y calateas. Nenúfares, salvinias, elodeas y cyperus. ¿Alguien ha sentido miedo o asco descansando sobre la hierba húmeda por el rocío en una fría mañana de otoño? ¿Puede un bosque dominado por gimnospermas causar la desdicha o el infortunio a sus moradores bípedos?
En mi oasis de verdor y pétalos de colores no existe la ficción, incluso las begonias tuberosas, objetivas hasta el paroxismo, no pueden dejar de hacerse notar cuando sus raíces asoman por debajo del tiesto.
