Hola:
Creo que ha llegado el momento de desarrollar en cuentos varios temas que me rondan la cabeza:
1 – Un hombre hastiado por las circunstancias decide dejar de respirar para invariablemente morir, pero no muere. Sin ese proceso fisiológico indispensable para la vida cualquier ser hubiera fallecido, pero no mi personaje, que continua viviendo y desarrollando su asco por la humanidad. Pasan los años hasta que cierto día, ese humano que no respira muere en un accidente de coche. De repente, en medio de la fría oscuridad del depósito de cadáveres y realmente muerto, ese humano con cierto «espíritu de contradicción» comienza a respirar.
2 – Una chica bastante joven y guapa desaparece mirándose al espejo. Realmente se descorpora y se convierte en invisible. Aterrada intenta gritar pero el sonido de su voz se transforma en un estertor. Sin cuerpo y sin apenas voz se tumba en el suelo y rememora su vida.
3 – Un caballero gentil, galán y bastante agraciado físicamente, de unos 50 años, pierde una oreja en medio de un violento estornudo. Sin inmutarse la recoge del suelo y la envuelve en una servilleta. No ha pasado ni media hora desde el suceso y en medio de cierta conmoción de mi protagonista, la oreja comienza a hablar, se hace amiga de su propietario y le dicta sus memorias (las de la oreja). El hombre las publica y se hace archimillonario, aunque unos años más tarde pierde toda su fortuna jugando al tute arrastrado.
4 – Una oreja, posiblemente la misma de la idea anterior, se presenta a las elecciones por la alcaldía de una ciudad, pero como no posee boca no la toman en serio y pierde los comicios. Frustrada, intenta suicidarse arrojándose a un gato callejero, pero este está muy ocupado descuartizando otra oreja y ni siquiera se da cuenta del mártir ofrecimiento. Extremadamente resuelta a poner fin a su vida, la oreja se inserta en una barra junto a un pollo pelado en un asador de aves.
5 – Una mujer de 60 años tiene un fortísimo orgasmo mientras plancha la ropa. Avergonzada de su líbido salvaje y desproporcionada, intenta rajarse las venas, pero mientras lo hace tiene, otro orgasmo mucho más fuerte que el anterior. Entonces siente deseos de vivir nuevamente y se venda la muñeca, pero otro orgasmo de la magnitud de un terremoto menor la deja inválida. Tres años más tarde, sentada en su flamante silla de ruedas eléctrica escribe una narración filosófica titulada «La crisis orgásmica» que se convierte en best seller mundial.
Como verás, estos pequeños argumentos pueden dar para un gran volumen que podría ser regalado a los compradores de elementos para el jardín en un gran centro comercial y con los royalties podría pagarme una liposucción. Mi vida en estos momentos se asemeja a una extraña mezcla de INFELICIDAD Y POBREZA y unas monedas no me vendrían nada mal, incluso estoy convencido de que me harían disfrutar de esta vida hasta cotas insospechadas, si tenemos en cuenta que el único momento de placer que me saca del aburrimiento es cuando orino en el felpudo de mi vecino de abajo.
No te molesto más, ahora voy a prepararme una infusión de menta mientras intento pasar al papel la primera de estas tramas.
Besos
