![]() |
| Sage Vaughn, «State Penn» (2008) |
Hola querida (y sabes que cuando te llamo así es porque lo eres):
Al principio pensaba ir a registrar mi voto con uno nulo, tenía pensado meter un calcetín sudado en el sobre y depositarlo en las urnas, pero luego he pensado que no tengo demasiados y son tan caros que he decidido no votar. En lugar de eso voy a recopilar datos para escribir mi autobiografía. De momento ya dispongo de los siguientes:
Enero 1962 – Nací sin demasiadas ganas mientras la comadrona se toqueteaba con una enfermera.
Abril 1968 – Mordí a mi gato Pascual.
Marzo 1976 – Me dejé mi primer bigote.
Mayo 1976 – Me afeité mi primer bigote.
Agosto 1977 – Me dejé mi segundo bigote.
Noviembre 1977 – Me afeité mi segundo bigote.
Enero 1978 – Robé un tratado de cuchufletas en Galerías Preciados.
Abril 1979 – Me deje mi tercer bigote.
Agosto 1979 – Mis padres me afeitaron por la noche a traición mi tercer bigote.
Febrero 1980 – Me dejé barba.
Diciembre 1980 – Me afeité la barba.
Agosto 1981 – Me dejé mi segunda barba.
Septiembre 1981 – Robé un peine especial para barbas en El Corte Inglés.
Mayo 1982 – Me llamaron a filas y tuve que afeitarme la segunda barba.
Julio 1983 – Me licenciaron con honores y me dejé perilla.
Noviembre 1983 – Me afeité la perilla.
Septiembre 1989 – Me quedé calvo de un disgusto.
Estos son los datos básicos para que la historia escrita de mi vida sea amena y enganche al que se atreva a leerla. Supongo que te habrás quedado fascinada con la cantidad de sucesos que ocurrieron en todos esos años. Siempre he pensado que he «vivido mucho», en este y en el otro lado de la vida, el peligroso, pues afeitarse la cara no es algo que pueda hacer cualquiera al que la naturaleza no haya concedido mucha templanza y nervios de acero.
De momento barajo varios títulos, aunque creo que al final me decantaré por «Capricornio y calvo», que creo define con bastante crudeza todo lo que tuve que pasar para llegar a donde ahora me encuentro, es decir, en ningún lugar de alguna parte del mundo. Por supuesto que no contaré todo, me reservaré ciertos sucesos, como aquella vez que me tragué unas bragas caladas de algodón barato confundiéndolas con un consomé de mariscos, pero básicamente podrás leer el 97.4 % de lo que fue mi existencia hasta la ducha de hace media hora .
Mientras termino este fabuloso email la gente correrá casi sin aliento a votar, pensando que la democracia existe y es algo real. ¡Pobres ilusos! No se dan cuenta de que la libertad es como un moco pegajoso: ahora está en la nariz, esperando la salida y luego puede estar en el dedo índice o en un pañuelo de papel que irremediablemente acabará en la basura. El lugar al que pertenece.
11 besos del corresponsal de las inutilidades manifiestas.
