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| Frantisek Kupka, I do not care. 1902 |
Hola querida:
Ayer por la tarde decidí visitar a una amiga a la que no veía desde hacía ocho o nueve meses y que lo está pasando ciertamente mal a causa de su divorcio. Nada más llegar y después de darle un efusivo abrazo nos sentamos en un cómodo sofá y me presentó a su loro africano gris de cola roja Mojadito, que altanero y desafiante se balanceaba en su percha de metal a unos tres metros de nosotros. Aunque sabía que mi amiga tenía un loro, nunca antes lo había visto, pues su marido me caía francamente mal y las pocas veces que nos reuníamos era en algún bar del centro de la ciudad, en terreno neutral. Antes de empezar nuestro coloquio, Aurora me previno de algunas pequeñas peculiaridades de Mojadito, enseñadas pacientemente por su ex-marido en el pasado y que lo hacían, como mínimo, un ave excepcional.
AURORA: ¿Al final has vendido muchos ejemplares de tu libro?
YO: Pocos, la gente no se quiere gastar un duro, básicamente porque no tiene un duro y menos si el autor es un desconocido…
AURORA: Es cierto. No sé cómo vamos a acabar…
YO: De todas formas, que venda o no, no va alterar mis emociones…
MOJADITO: ¡Me tocas los cojones!
AURORA: Ya te expliqué la reacción que le producen al loro algunos finales de palabra. Olvídalo y continúa…
YO: Si, ejem. Qué gracioso es. Te decía que aunque no venda muchos ejemplares, no pienso alterar mis emo…, quiero decir, que aunque no venda ninguno más eso no va a trastocar mi dignidad.
AURORA: ¡Eso está bien! Cada uno debe ser cada uno, pase lo que pase.
YO: Cierto. No importa que nada salga bien. Lo verdaderamente importante es sobrevivir sin dar demasiados trompicones…
MOJADITO: ¡Me tocas los cojones!
YO: ¡Vaya! Había olvidado la peculiaridad de tu loro.
AURORA: No te preocupes de Mojadito y continúa. Por cierto, ayer tuve el juicio con mi ex-marido y el muy capullo no se presentó. ¡Menudo pedazo de hijo de puta!
YO: Bueno, este mundo está repleto de cabrones…
MOJADITO: ¡Me tocas los cojones!
YO: Sí, claro, ejem. Te decía que el mundo está repleto de gilipollas. De nosotros depende no caer en sus juegos.
AURORA: No sé cómo llegué a enamorarme de un tipo así. Debía estar pasando por un momento psicótico.
YO: Ese no es el problema, pero por lo menos tú te has dado cuenta. La verdad es que a mí siempre me pareció un completo mamón.
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
AURORA: Ah, sí. Olvidé contarte que las terminaciones en «on»…
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
AURORA: ¡Cállate ya Mojadito! Las terminaciones esas también le afectan. ¿Te das cuenta en qué perdía el tiempo mi ex?
YO: ¡Podía haberle enseñado a patinar!
AURORA: Sí, tienes razón.
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
YO: Debemos tener cuidado con cómo formamos las oraciones…
MOJADITO: ¡Me tocas los cojones!
YO: …gramaticales….
AURORA: Bueno, se trata de sustituir las palabras que acaban en lo que tú ya sabes…
YO: Sí, pero entonces la conversación…
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
YO: ¡Mierda! Decía que si hacemos eso, la conversación…
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
YO: ¡Joder!
AURORA: No te pongas nervioso. Da igual que nuestra conversaci….. se ralentice. No te preocupes.
YO: ¿Y no sería más sencillo estrangularlo?
AURORA: No seas animal.
YO: Era broma, mujer. ¿Por dónde íbamos? Ah, sí. Tu marido. ¿Y piensas que el juez te concederá una asignación?
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
AURORA: Si no lo hace, para qué diantres me servirá la anulación…
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
YO: También tienes razón…
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
AURORA: Por lo menos espero quedarme con el coche, que vale una pasta, aunque odio a muerte sus feísimos alerones…
MOJADITO: ¡Me tocas los cojones!
YO: Pues se los quitas o mejor lo vendes. Es un Audi: por lo menos sacarás un pastón…
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
AURORA: No tanto….ya tiene cinco años. Los coches de gama media o alta también sufren devaluación.
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
YO: ¿Y qué no se degrada en un mundo como este? Somos humanos y como tales necesitamos de la destrucción…
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
YO: … para poder volver luego a la construcción…
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
AURORA: Bueno, no te pases colega, hay algunas excepciones…
MOJADITO: ¡Me tocas los cojones!
YO: ¿Excepciones?
MOJADITO: ¡Me tocas los cojones!
AURORA: Quiero decir que, bueno….yo no soy tan negativa como tú. Todavía pienso que una gran porción…
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
AURORA: … de la humanidad es verdaderamente buena y no alberga malas vibraciones.
MOJADITO: ¡Me tocas los cojones!
YO: Ese es un pensamiento estúpido y claramente demencial. Y perdona que te lo diga. Nada en lo que tenga que ver el ser humano está libre de enajenación…
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
YO: … alteraciones y…
MOJADITO: ¡Me tocas los cojones!
YO: … profunda aflicción.
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
AURORA: Hay que ver lo tremendamente negativo que eres. Y con la edad vas a más. Deberías buscar una solución a…
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
YO: ¿Solución?
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
AURORA: ¿Puedo preguntarte algo? ¿Eres feliz? ¿Podrías vivir sin imaginarte continuamente confabulaciones…?
MOJADITO: ¡Me tocas los cojones!
YO: ¡Caray! Ya son las seis y media. He quedado a las siete con mi hermano en el chalet de su urbanización.
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
AURORA: Como siempre, ha sido un placer charlar contigo. Dame un par de besos, corazón.
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
YO: Hasta la próxima. Adiós Mojadito, espero que lo tuyo no tenga continuación.
MOJADITO: ¡Me tocas un cojón!
Mientras regresaba a mi hogar en autobús, no pude dejar de pensar en Mojadito y su repetitivo repertorio. Era un loro, sí, pero la verdad es que tenía toda la razón en sus afirmaciones. A todos y cada uno de nosotros, los monos erguidos que cierto funesto día de la evolución desarrollamos nuestro cerebro, nos importa una mierda cualquier cosa. Todo o absolutamente nada nos toca los cojones. Básicamente porque somos una infinidad en un todo. Criaturas desproporcionadas malviviendo en un planeta robado a los animales y vegetales. ¡Y pese a eso aún queremos colonizar otros mundos! No tenemos suficiente con matar, violar, robar, emponzoñar, avasallar, trastocar lo que nos rodea, que tenemos que inventar y gastar dinero en costosas naves para que difuminen nuestra maravillosa ingratitud en cualquier astro habitable del cosmos. No tenemos suficiente con tanta mierda. ¡Queremos mucha más! Somos invasores peligrosos, usurpadores depravados y aborrecibles. Pero por mucho que nos creamos con ciertos derechos y obligaciones, somos insoportables e imperfectos. Y pensar eso me hace feliz y, al mismo tiempo, me toca un cojón (o ambos).
Besazos
