Email del 29 de noviembre 2012

Julien Chaves,  Chapeau pointu,  1995

Hola:

Me acabo de enterar de que a mi abogado lo han ingresado en una institución mental; parece ser que llevaba varios días sacando a pasear con una correa a una patata joven, aunque según otras versiones no era una solanácea, sino un cucurbitáceo, para ser más exactos, un calabacín mediano. Al sacerdote de la iglesia que está más cerca de mi casa, lo detuvieron la semana pasada por ser célibe y virgen y la propietaria del estanco donde roba generalmente un colega fue pillada ayer infraganti mientras se depilaba las axilas con un cortacésped robado.

Los dos primeros chismes los he escuchado mientras hacía cola en el depósito de cadáveres esperando mi turno para adquirir uno reciente y fresco y el tercero me lo ha comentado la amante del amante de un amigo mío que se encuentra desaparecido desde que un día, hace algunos meses, salió de casa con el propósito de encerar el cráneo del hijo del quiromasajista de su abuela.

Tú me conoces bien y sabes lo poco que me gusta que me cuenten cotilleos y murmuraciones. Generalmente no concedo ni un ápice de credibilidad a estas patrañas, pero hoy me he levantado con un puntito extrovertido y como tal, me encuentro más psicótico que de costumbre. Si por algún extraño motivo tú también estás especialmente sociable, me gustaría que enviaras un email-cadena a tus 25 mejores amigos comunicándoles que he decidido donar mi cuerpo a la ciencia y mi cerebro a una carnicería.

Besos.

PD: No, no me he vuelto loco.