Email del 6 de diciembre 2012
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| Juan Genoves, Desconcierto, 1970 |
Hola:
Hace unas horas he salido a comprar, pero me he encontrado con que estaba todo cerrado. Cuando he regresado a casa he preguntado por teléfono a un amigo cuál era la fiesta de hoy y me ha respondido que la de la Constitución, pero como soy un poco sordo, sobre todo con un auricular apretándome el pabellón auditivo, he entendido «la de la prostitución». ¡La fiesta de la prostitución! ¡Caray, qué adelantaditos estamos! No estoy haciendo un chiste, es la verdad. Lo poco que me queda de memoria lo uso para otros menesteres, por eso nunca recuerdo las efemérides. ¡Joder, y me alegro de ello! En cuanto a la Constitución, sinceramente, creo que necesita abundantes retoques, pues si no recuerdo mal, fue ratificada en 1978, y desde esa fecha, se han acumulado demasiadas contradicciones que deberían ser subsanadas. Pero parece ser que a los políticos no les interesa mucho porque están demasiado preocupados intentando sacar tajada y blindándose el futuro. Así que no es extraño que me regocije más una fiesta de las rameras aunque yo jamás haya solicitado sus servicios, sobre todo porque estoy convencido de que pagar por algo que puedes conseguir gratis es un ataque a la economía individual. Y la mía, actualmente y gracias a esos políticos de los que hablaba hace unas pocas líneas, no está para derrochar.
Voy a aprovechar esta festividad para limpiar el váter con amoniaco y si me queda algo de tiempo, seguramente limpie mi esperanza con una bayeta y lejía. Esa esperanza que se han cargado de un tajo esa miasma de ministros aferrados al antiguo régimen. Espero que dentro de un año pueda celebrar que esta caterva de recortadores profesionales esté en la oposición, o mejor, en Ceilán comprando pescado en los mercados callejeros, porque si no, la existencia, tal y como nos la vendieron cuando fuimos concebidos, no tendrá continuación, por lo menos la mía. Puedes estar segura de ello.
Saludos.
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