Segundo email del 26 de marzo 2013

Salvador Dalí, Rostro paranoico (1935)

Hola otra vez:

Todos los movimientos desencadenan reacciones. Algunas tienen nombre y se miden con el patrón de la imposibilidad; otras, por el contrario, carecen de sentido y es lo que las hace difíciles, por no decir imposibles, de catalogar y por consiguiente de extraer una conclusión positiva, más allá de toda duda razonable. Y es esa duda razonable la que golpea como un mazo de hierro contra el razonamiento lógico y el sentimiento amenazante de que todo tiene que seguir un orden natural, aunque éste sea una conjunción de incómodas consecuencias con un final predecible.

He vivido rodeado de ideas preconcebidas que, lejos de apaciguar mi constante parálisis emocional, han sembrado un campo de dudas y han acabado por dirigir mi inapetencia social hasta cotas absurdas e inconcebibles. Podría haber intentado maquillar los demonios y así parecer algo que no soy, pero entonces, todo habría sido una gran mentira.

Soy nadie, siempre lo he sido y supongo que seguiré siéndolo hasta el final de mis días. El tiempo se está acabando. Sí, creo que voy a desaparecer, si es que no he estado desaparecido desde el comienzo.

Saludos