Email del 24 de mayo 2013

Georges Vantongerloo. Composición derivada de la ecuación y-ax2-bx-18 con verde, naranja, violeta y negro (1930) 

Hola:

He intentado descomponer una permutación canónica en ciclos disjuntos, pero lo único que he conseguido ha sido un horrible dolor en la cavidad craneana. Quizá debería haber intentado descomponerla en transposiciones, ya sabes, intercambiando dos o más elementos y fijando los restantes, pero estoy casi seguro de que no hubiera funcionado. Necesito variar la disposición de los elementos que componen un conjunto para sentirme satisfecho, pero por algún motivo, cada vez que lo intento suena el timbre de la puerta. Estoy pensando seriamente en escribir las permutaciones de los diez primeros números naturales y obviar por el momento las permutaciones de los fraccionarios y los complejos, sobre todo de estos últimos, ya que me sumen en un estado de depresión que raya la paranoia y del que sólo puedo salir esnifando Ibuprofeno.

No sé por qué te cuento esto. Eres mi amiga y te respeto demasiado, pero ¿para qué sirven los amigos si no es para aguantar los problemas y, al mismo tiempo, buscar soluciones?  Imagínate el número 23. Es bonito y tiene bastantes posibilidades. El problema surge cuando te desconcentras y a tu mente acude el siguiente, es decir, el 24, que es mucho más dinámico y además es par. Ya sabes cuánto odio las cifras impares, me recuerdan a todos los números que son primos, y siento una especial repugnancia por ellos ya que se contraponen a los números compuestos.

Ahora necesito salir al balcón y respirar aire puro o lo que es lo mismo, fino, etéreo y trasparente. En un próximo email intentaré razonar sobre las matrices octogonales, que no son más que matrices cuadradas con una matriz inversa que corresponde a su matriz traspuesta. Para que no te quedes con el corazón en vilo hasta entonces, puedo adelantarte que mi estudio versará sobre las transformaciones isométricas en volúmenes vectoriales concretos.

Un abrazo