Email del 25 de mayo 2013

Magritte. Le baiser (1958)

Amiga:

Tengo un deseo escondido en la cabeza. Como no es perfecto, intento por todos los medios que no salga de allí. A veces me atormenta, pero la mayor parte del tiempo soy yo quien lo martirizo de una manera imprudente, rebajándolo a un conjunto de insignificantes ideas bastante dispersas. De esta forma no me arriesgo a sufrir sus maquinaciones, absurdas, precipitadas, con ese toque de mezquindad y egoísmo que neutraliza por completo el conocimiento puro y racional.

Pero al fin y al cabo, ese deseo ha sido fabricado en mi interior, y aunque lo aborrezco con una fuerza inusitada, sigue perteneciéndome. Sólo yo soy dueño de su porvenir, que al mismo tiempo es el mío. Puedo eludirlo, sortearlo, incluso creer que no es real y no existe, pero me estaría mintiendo. O por el contrario, puedo arroparlo, cantarle una nana y después asesinarlo.

Un beso