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| Eric Penington |
Hola otra vez:
Colecciono cogniciones simultáneas. No me importa demasiado si alguna de ellas entra en conflicto con otra idea o propósito. Incluso me es totalmente indiferente que puedan llegar a ser incompatibles con parte de mis argumentos primitivos o con algunas de las demostraciones futuras. El razonamiento, como forma de pensamiento u organización de ideas con el único propósito de llegar a una conclusión, por muy errónea o desacertada que esta sea, ya no obstaculiza esa cualidad innata que hace que mis errores sean más neutralmente exactos e indiscutibles que los del resto de idiotas con los que comparto taxón. Podría calcular cuántos de esos memos alguna vez han estado por encima de mi absoluta y vulgar falta de talento, computando a partir del porcentaje de necedades y ordinarieces que se consideran dignas de un adocenado mental y restando la forma, el procedimiento o las circunstancias. Pero no sería más que otra pérdida de tiempo. Todos sabemos que la simpleza es la propiedad, la cualidad infranqueable que nos hace grandiosos y sublimes a los cretinos que no poseemos ningún valor, a los inútiles que nos vendemos cada día imaginando que la siguiente jornada será diferente. A los imbéciles que cada año creemos que será el último en que nos comportaremos como putas y yaceremos con las leyes que promulga el estado. Esas leyes y disposiciones que nos hacen un poco más pequeños a cada minuto.
Por eso colecciono emociones primarias, truncadas gracias a una o varias palabras mal diseñadas, vomitadas de una boca oscura y herida. Podría enfrentarme con cada una de ellas y sentirme invencible, pero demuestro mas incompetencia ordenándolas de mayor a menor, envolviéndolas en una bolsita de plástico y mostrándoselas a los demonios que me martirizan cada día.
Un abrazo
