Email del 18 de abril 2014

Tadeusz Gazda. Flying cranes 

Hola:

Las grullas migratorias tienen que seguir volando. Igual que ellas, yo tengo que seguir escribiendo, que no es más que otra forma de volar. Los grúidos tienen que justificar su instinto y al mismo tiempo dar una oportunidad a los amantes de las aves. Yo, por el contrario, estoy condenado al esfuerzo sin recompensa, que lejos de deprimirme, insufla dosis simultáneas de depresión y euforia en mi trayectoria. ¿Mi trayectoria? Tú la conoces, pero seguramente los poquísimos lectores del blog no; por lo que he decidido hacer un breve resumen de mi vida desde el momento de mi alumbramiento hasta ayer, pues hoy y mañana estarán incluidos en el próximo compendio, que será escrito y publicado por los demandantes de mis acreedores dos minutos después de mi deceso, y que según mi astrólogo extraterrestre sucederá en un futuro impreciso, aunque yo estoy seguro de que ocurrirá en una posteridad indeterminada.

El problema estriba en que para escribir sobre mi pasado he de poner a prueba mi memoria, y recordar ciertos hechos y situaciones puede producirme un repentino ataque de melancolía. La melancolía y su sobrina la nostalgia me producen gases intestinales. Todos sabemos que las flatulencias son a menudo muy olorosas, incluso repugnantes. Como no dispongo en estos instantes de un buen ambientador con aroma a jazmín o sales marinas, he decidido posponer el relato de mi vida hasta que pueda robar uno en el supermercado más cercano. Ya conoces mi fobia a las grandes superficies, y sabes lo mucho que sufrí la última vez que me pillaron robando. ¡Y lo idiota que me sentí cuando reparé en que en lugar de un solenoide había mangado una Bobina de Rogowski!

Ahora debo continuar con mis quehaceres. Necesito inyectarme una solución de Danacol y aceite de oliva al 20% por vía intravenosa. Te prometo que la próxima vez que te escriba, intentaré que mi prosa sea un poco más perfecta, o por lo menos, no tan descuidada y, sobre todo, menos depresiva. Te pido perdón por la línea de las grullas migratorias, pero estarás de acuerdo en que ha sido una forma muy extraña de empezar un email…

Greg