Segundo email del 30 de mayo 2014

Damien Hirst. Pharmaceuticals (2005)

Hola otra vez:

La primera vez que me ingresaron en un sanatorio psiquiátrico fue por una nimiedad: me pillaron intentando bajarle las bragas con la boca a una mujer que jamás había usado ropa interior. Supongo que si esas bragas hubiesen existido y, sobre todo, hubiesen estado en la parte de la anatomía femenina donde debían estar, yo no habría tenido que pasar seis meses de mi vida bajo estricto control médico. La segunda vez fui internado por contonearme lascivamente delante de una rodaja de mero congelado. Aunque no dispongo de pruebas feacientes, estoy completamente seguro de que me denunció un gato callejero que continuamente se deslizaba por las bajantes del deslunado y entraba a robar comida en mi cocina. La tercera y última vez, quizá la más penosa y prolongada, fui recluido durante siete largos años por fumarme un cenicero light y echar las cenizas sobre un cigarrillo.

Desde que salí a la calle, ya hace unos cuantos años, me cuido mucho de hacer cualquier cosa con testigos delante. Me he agenciado un biombo y voy protegido con él a todas partes. ¡No me fio ni de mis padres! Estoy convencido de que si volvieran a encerrarme acabaría loco de verdad. Necesito protegerme contra el mundo y sus consecuencias. Soy un tipo demasiado «Ble», ya sabes, sensible, lastimable, injuriable y fastidiable. Y todos intentan «Arme», es decir, jorobarme, putearme, fastidiarme y abrumarme. En realidad lo único que necesito es un poco de cariño, pero gratuito y sin intereses. Jamás he hecho daño a nadie a sabiendas, sin embargo he tenido que sufrir todo tipo de canalladas por ser un poquito peculiar.

Si hay algo que he aprendido en cada uno de mis confinamientos por orden médica, es que hay que conservar la dignidad pese a todos los contratiempos, de empos, de capi capi bempos, de pim pam pempos. A veces, noto que mi mente se desliza hacia terrenos poco explorados por la psique humana, de mana, de capi capi bana, de pim pam pana. Pero es algo que no me quita el sueño ni me preocupa, de pupa, de capi capi bupa, de pim pam mupa. Soy una fuerza de la naturaleza que necesita salir hacia afuera, sin temor, pero con seguridad y esperanza, de anza, de capi capi banza, de pim pam panza. ¿Qué importa si algunos, o todos, me consideran un bicho raro del que hay que alejarse lo más deprisa posible? Sí, está claro, soy un tipo «Ble». ¡Y siempre lo seré!

Un besazo