Email del 16 de agosto 2014

Richard Hamilton. Just what is it that makes today’s homes so different, so appealing (1956)

Querida amiga:

[Este email está confeccionado a base de pequeños retazos (los peores, para mi gusto) escogidos de diferentes emails escritos durante el último mes y que por una u otra razón no me he atrevido a enviarte].

Ayer intenté escribirte otro de mis absurdos e inconsistentes emails, pero cuando iba por la mitad me di cuenta de que todo lo que te estaba contando ya te lo había escrito otras muchas veces. De modo que abrí el PhotoFiltre y dibujé sobre los márgenes de la hoja algunos demonios de la perversidad en posiciones francamente comprometidas. ¿Por qué razón no puedo contarte nada nuevo? Mi vida es tan aburrida y está tan programada por un gen maldito que, si alguna vez bostezo menos de lo que es habitual, el hecho puede considerarse un verdadero fenómeno biológico, antropológico, psicológico y frenológico, aunque también completamente semasiológico, anfibológico, sociológico y, por supuesto, ilógico.

—–

De entre todas las sensaciones que me producen cierto desasosiego, hay una que generalmente destaca por encima del resto. Pero, por más que pienso en ella, menos soy consciente de que existe y de que vive dentro de mí. Y sin embargo es así: puedo sentir cómo se mueve y se traslada usando mi sangre como piélago. A veces, pienso que alguien debería cortar mi cuerpo en cientos de diminutos pedacitos, meterlos en botes de cristal con formol y etiquetar cada frasco con el enunciado: «Lo descuarticé para salvaguardar la gloria, majestad y esplendor de esa especie de primate involucionado denominada Homo sapiens».

—–

Hace dos semanas que no fumo. Antes de abandonar ese nefasto pero placentero vicio pensaba que la existencia (humana) era una puta mierda. Ahora sólo pienso que la mierda (humana) es una puta existencia. Puede parecer que ambos conceptos son similares, pero si pierdes un poco de tu tiempo interpretando mis  tres «in», inmortales, inconexas e incomprensibles palabras, observarás dos diferencias fundamentales:

1) La realidad concreta de una entidad -en este caso humana, mortal e irracional- dotada de un cerebro momificado del que sólo se pueden esperar órdenes malignas, crueles y viciosas, trasmitidas por terminaciones nerviosas fragmentarias e imperfectas, es inherente a su [el resto del párrafo se ha perdido o deteriorado y resulta ininteligible].

2)[Todo el párrafo, excepto un par de conjunciones coordinantes y cuatro interjecciones impropias, ha desaparecido en extrañas circunstancias]

—–

En estos días sólo me alimento de melocotones y plátanos; por esa razón mi trasero ha perdido tres cuartas partes de su volumen y ya no me silban las mujeres ni los testigos de Jehová cuando paseo por la calle. Hablando de Jehová, voy a copiarte la letra de un rock que escribí sobre esa deidad judeocristiana cuando tenía trece o catorce años:

Y Yahveh se masturbó junto a la vereda del riachuelo.
Y de su semen se alimentaron los pececillos,
los martines pescadores
y algunos insectos polinizadores.

Quizá es por esa razón por la cual nunca como pescado,
ni cualquier cosa que tenga plumas.
¿Necesitas una microinyección intracitoplásmica?
¿Necesitas una microinyección intracitoplásmica?

No sé qué puedo hacer.
No sé qué debo hacer.
El matasanos me ha dicho que padezco azoospermia (No sé qué puedo hacer),
oligozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
criptozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
astenozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
teratozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
oligoastenozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
y oligoastenoteratozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
No sé qué puedo hacer.
No se qué puedo hacer.

y Yahveh se limpió el prepucio con una hoja de parra,
y se acarició los testículos,
mientras con la mirada perdida
imaginaba un nuevo amanecer mas oscuro todavía.

Quizá es por esa razón por la cual nunca me saco el pene,
ni toco cualquier cosa que tenga forma alargada y curva.
¿Necesitas estimulación directa y constante?
¿Necesitas estimulación directa y constante?

No sé qué puedo hacer.
No sé qué debo hacer.
El matasanos me ha dicho que padezco azoospermia (No sé qué puedo hacer),
oligozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
criptozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
astenozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
teratozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
oligoastenozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
y oligoastenoteratozoospermia (No sé qué puedo hacer, yeh, yeh),
No sé qué puedo hacer.
No se qué puedo hacer.

—–

Le conociamos como Curry y era uno de mis mejores amigos. Es curioso, jamás le pregunté cuál era su verdadero nombre. Albahaca era su novia. La llamaban así porque siempre usaba esa hierba aromática cuando cocinaba pasta o berenjenas, aunque en su pasaporte figuraba como Josefina Bosanski. Orégano era su hermano y se jactaba constantemente de pertenecer a la banda de «los hierbas provenzales», un clan que atemorizaba a los chefs de los restaurantes de la parte baja de la ciudad. Curry tenía un perro que se llamaba «Cápsula gastroresistente» y tres gatos siameses. Albahaca odiaba a los felinos y Orégano odiaba a Albahaca porque siempre fue la preferida de su madre. Los tres gatos odiaban al perro y éste a su vez se odiaba a sí mismo por no haber nacido humano.

Yo nunca odié a nadie, pero cierto día de un mes de enero soñé que Curry se suicidaba y Albahaca se enrollaba conmigo en el velatorio. No creas que soy un degenerado. Los sueños a veces apestan. Sobre todo si son inducidos por el Bhut Jolokia o Chile fantasma, un fruto picante que Orégano adoraba y que solía echar en los tamales huastecos de calabaza y camarón que preparaba su hermana cuando ésta no le veía.

Hace años que no sé nada de ellos. Tampoco es que me importe demasiado. A veces es mejor no saber nada en lugar de saber demasiado. Cuando tienes suficiente información sobre alguien, te transformas rapidamente en un hijo de perra. Ahora ya sabes por qué nunca me ha importado perder amigos.

—–

Para despedir este extraño «recopiemail» me gustaría pedirte perdón por ser tan feo, desgarbado y poco talentoso. Si me perdonas o no, es una cuestión que no me importa demasiado. Imagina que cada uno de nosotros -y por nosotros me refiero a los seres más o menos humanos- no tuvieramos ningún reparo en pedir perdón a nuestros semejantes. El mundo, tal y como lo conocemos, explotaría. No me tomes por un sentimental, por favor. Adoro las explosiones, las implosiones, pero también es cierto que no puedo dejar de pensar en las discusiones, en las proporciones, las introversiones y las manumisiones. En las recesiones y las eversiones. En las provisiones, progresiones, efusiones, dimisiones, supervisiones, transmisiones, readmisiones, desilusiones, circuncisiones, eclosiones, extrusiones, interclusiones, transgresiones, repercusiones, excursiones, adhesiones, propulsiones… ¡Y en el filoxan!

Greg

PD:

“Cumannari è megghiu ca futtiri / Mandar es mejor que follar”.
(sentencia de los mafiosos sicilianos)