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| Marc Chagall. Having heard about the death of Jonathan, his closest friend, which had been killed in battle against the Philistines, David cries and sings a mournful song (1956) |
Querida:
En 1917 el insigne Gregorio Peperomio publicó un anuncio en los principales rotativos del país informando a los lectores que pudieran estar interesados, que «sonfilan ir rumañofetur oz up ta dakasladaba». Pese a la complejidad del enunciado, el señor Peperomio recibió cerca de 17.000 respuestas, algunas de ellas totalmente coherentes. Cinco décadas después, para ser exactos, el 28 de septiembre de 1972, Gregorio Peperomio falleció mientras intentaba contar con las manos los años que tenía. A su funeral asistieron 17 personas y una paloma. Se cree que la paloma simplemente pasaba por allí, pero el resto de asistentes, es decir, los 17 restantes, lloraron la pérdida de Gregorio Peperomio como si se tratara de la de sus propios padres.
Gregorio Peperomio Frofró nació en Tralencia, que es como su bisabuela Rufina denominaba a Valencia. Rufina Frofró padecíó durante toda su vida un serio problema lingual que le impidió pronunciar las uves y sus descendientes adoptaron sus «palabros» con toda naturalidad. A la edad de 25 años, Gregorio se matriculó en la Facultad de basureros de Tralencia y al cabo de unos pocos años abrió su propio buffete de recogidas de basuras a domicilio con la ayuda monetaria de su madre, Adela Frofró Ñamñán. Los Ñamñán eran una estirpe de barrenderos cuyo linaje se remontaba 700 años atrás, cuando Federico Ñamñán I se desposó con su hermana Federica Ñamñán II y parieron dos criaturas: Federiquin Ñamñán III-a y Federiquina Ñamñán III-b.
Durante «La revuelta de los Ñamñan de 1635» que es como se denominó al primer cisma familiar que dividió en cuatro facciones a los Ñamñan, un tal Rigoberto Ñamñan Sinfrosfrisfrás, casado en segundas nupcias con Rosenda Calatatatatata Drundadrunda e hijo de Caciano Ñamñan Truscotrusco y Eleuteria Sinfrosfrisfrás Hamanananananananananan, se proclamó basurero principal de Tralencia. Cuando eso sucedió, Casildo Ñamñan, el líder de una de las facciones contrarias, la denominada «Facción émula empecinada» raptó al hijo de Rigoberto y lo desolló al amanecer del tercer día. Cuando su madre, Eleuteria Sinfrosfrisfrás, se enteró de lo ocurrido con su primogénito ordenó a sus sicarios favoritos que encontraran y cocinaran a fuego lento al nieto de Casildo, pero un terremoto de 9,5 de magnitud puso fin a las disputas durante dos siglos y medio.
Podría estar todo el día contándote anécdotas sobre la estirpe de los Frofró o los Ñamñan, pero lamentablemente he de ponerme a marchar triunfalmente de un lado a otro de mi pasillo mientras entono algunas canciones militares que me enseñaron en mi juventud. ¿Recuerdas la titulada Dos de Mayo?
«Dos de Mayo es primaveraaaaaaaa,
Todos se van a la guerraaaaaaa,
Unos ríen y otros lloraaaaaaan
y otros se mueren de penaaaaaaa.»
En mi opinión la mejor de todas es esta, aunque desconozco cómo se titula:
«La muerte como es mujeeeeer
es bonita y traicioneraaaaa
por eso siempre estaréeeeee
acechante y a la esperaaaaaa.»
Sin embargo la que más me emociona sigue siendo una que fue compuesta por un militar que se supone era miembro del ejército del Duque de Infantado:
«Aquí, en fin, la cortesíaaaaa,
el buen trato, la verdaaaaad,
la firmeza, la lealtaaaaad,
el honor, la bizarríaaaaa,
el crédito, la opinióoooon,
la constancia, la pacienciaaaaa,
la humildad y la obedienciaaaaa,
fama, honor y vida sooooon
caudal de pobres soldadooooos;
que en buena o mala fortunaaaaa
la milicia no es más que unaaaaa
religión de hombres honradooooos.»
Ahora sí, te dejo. Me espera sobre la silla de Ikea la réplica de trabuco que robé en el Marché aux puces de París durante mi Voyage d’amoureux. Un besazo.
Mambrú López Pérez
