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| M.C. Escher. Butterflies (1950) |
Amiga:
Mi primer grupo musical se llamaba La mariposa Fita y los destartalados barriobajeros. Un día nos dimos cuenta de que en nuestra banda éramos todo tíos, por lo que La mariposa Fita sonaba estúpido y falso, así que nos cambiamos el nombre a El mariposo Fito y los destartalados barriobajeros. Sin embargo nuestro cantante rápidamente protestó aduciendo que se le podría tildar de mariposón. ¡Eran otros tiempos! Después de pensarlo durante varias noches, decidimos que a partir de ese instante seríamos El destartalado barriobajero y las mariposas Fitas, pero alguien, creo que el batería, lo desaprobó sin miramientos, pues en lugar de Las mariposas Fitas -que por otra parte era una chorrada de tamaño descomunal- la gente podría hacer chistes y referirse a nosotros como El destartalado barriobajero y las mariposas fritas. ¿Mariposas fritas? Pensar en lepidópteros en fritanga nos resultó francamente repugnante y por eso tuvimos que darle la razón, así que no nos quedó más remedio que suspender la gran gira comarcal hasta que diéramos con una versión del nombre que nos satisficiera por completo a todos.
Unos días después, mientras intentaba coserme un descosido se me ocurrió que podíamos llamarnos La mariposa destartalada y los barriobajeros Fitos, pero con una velocidad inusitada lo descarté antes de que el resto del grupo lo descartara, y con toda la razón, pues era una de las imbecilidades más grandes que se me habían ocurrido hasta entonces. Estaba descartándolo apresuradamente cuando entró el bajista presa de la excitación y chillando ¡El mariposo destartalado barriobajero y los Fitos fritos!, ¡El mariposo destartalado barriobajero y los Fitos fritos! Lo primero que se me ocurrió nada más escuchar su sensitiva «obra maestra» fue agarrarlo por el cuello y apretarlo lentamente hasta que dejara de respirar, pero me contuve porque el mercado de bajistas no estaba en alza en aquellos tiempos. Esa misma noche el guitarrista solista se marcó un solo y se quedó (casi) solo. Mientras trajinaba con la (casi) soledad la musa le susurró otro nombre: La Fitos. ¿La Fitos? Estaba claro que el muchacho empezaba a enfermar. Decidimos ingresarlo. Llegó el fin de semana y los cuatro integrantes restantes acordamos que si no se nos ocurría nada en 24 horas, contrataríamos a una cantante que además de guapa supiera cantar y seguiríamos llamándonos La mariposa Fita y los destartalados barriobajeros. Claro que si eso sucedía nuestro cantante debería dejar de cantar y tendría que reconvertirse en guitarrista, instrumento que no había tocado en su puta vida. Y eso es lo que sucedió, pues fuimos totalmente incapaces de llegar a algo mejor que Los destartalados y su mariposa barriobajera Fita. El resto es historia.
Greg Fito
P.D.
En mis últimos emails, sobre todo en los dos anteriores, intento prescindir del lenguaje sustituyéndolo por ruidos, onomatopeyas y vocablos inexistentes. Supongo que de seguir así pronto sufriré una severa transformación que me impedirá comunicarme con seres humanos. ¡Hurraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! De todas formas, estoy recopilando una especie de diccionario Español-Gregdeshumanizado para que los amigos que todavía crean en mí puedan poder comunicarse conmigo. Te dejo algunos ejemplos para que valores mi esfuerzo:
No me molestes, estoy cocinando un cadáver.
Ña min sufrune, hanganga surelopotar fuc saningamamuaaaaaaang.
Hace más de 20 minutos que no me masturbo.
Janda srof ric 20 uñungans hos mog kas turhungumuaaaaaaang.
Vagisil previene la sequedad.
Vagisil trinlunian ño distromiamuaaaaaaang.
Yo fui quien apuñaló a Roberto Santoña Santoña, a su hermana Victoria Santoña Santoña, y a su madre Prudencia Santoña Santoña, todos pertenecientes a la familia con serias anomalías genéticas Santoña Santoña.
Myr sica roton fradngando ud Roberto Santoña Santoña, ud jin ostrosa Victoria Santoña Santoña, ul ud jin triesa Prudencia Santoña Santoña, frongo tulicacentris ud ño dremindra sore fytomin lorozeñaes frotamizaes Santoña Santoñamuaaaaaaang.
Lo que hace realmente majestuoso a mi idioma es que todas las frases deben terminar con el vocablo sufijo «Muaaaaaaang», que en el idioma ovejuno adulterado en el siglo XIX significa «Venid, he descubierto buenos pastos».
