Email del 30 de noviembre 2018

Vincent van Gogh. Portrait of Dr. Gauchet (1880)

Querida:

Los esquizofrénicos escuchan voces en su cabeza. Los psiquiatras las denominan alucinaciones auditivas. Yo escucho voces en la rodilla izquierda. ¿Soy rotulofrénico? No sé qué pensar. En realidad esas voces se limitan a expresar admiración por la propia articulación y en ningún caso siembran envidias o rencor en ninguna otra parte de mi anatomía. Además he aprendido a vivir con ellas. Lo que en realidad no tengo tan claro es si debería ponerme en manos de un reumatólogo, un traumatólogo o una masajista con final feliz. Las dudas me asaltan. Claro que también me asaltan los atracadores. Ayer me atracó un tartamudo trapajoso y hace una semana me asaltaron siete enanitos. ¿Por qué soy tan mentiroso? La verdad es que no fue así. Yo atraqué a un enanito ayer porque necesitaba el dinero para el tringo, que es como yo llamo a ir a tres bingos de forma sucesiva. Y también asalté hace una semana a siete tartamudos, seis de ellos trapajosos y uno muy aseado. ¡Sigo mintiendo! Algo muy profundo, demasiado arraigado me impide contar la verdad. Yo atraqué al tartamudo trapajoso, pero tras hacerlo sentí remordimientos y me dejé atracar por siete enanitos muy muy limpios, aunque mal afeitados. A decir verdad, todos excepto uno lucían unas barbas considerables. El otro llevaba bigote estilo kaiser. ¿De verdad pienso que alguien va a creerme? No escucho a mi rodilla hablar porque las rodillas no hablan, solo chirrían. Tampoco fui atracado o atraqué por nadie ni a nadie. Lo de los siete enanitos lo he dicho porque ayer vi una reposición del film de animación de Walt Disney y me llegó al aloma, que es el alma con una letra «o» en medio. Me encanta poner vocales donde no deben ir. Y me encanta ir al tringo, que como ya dije antes es… Pero creo que me estoy poniendo pesadito, aunque en realidad lo que quería era ponerme livianito. ¡Caray! ¡Todo es tan extraño! Incluso lo que no es extraño es extraño. Y lo que es extraño no puede dejar de ser extraño de un día para otro. ¿No comprendes lo que trato de expresar? Soy único. Aunque pueda parecer una vulgar copia, no soy una copia, sino un duplicado. Pero un duplicado único. Existen duplicados múltiples, duplicados heterogéneos y duplicados desiguales. ¡Me duele tanto la cabeza! Creo que voy a arrancármela con un sacacorchos. ¡Espera! Entonces no sería correcto utilizar el verbo «arrancar», sino el sacacorchear. Jo, me estoy liando. Bueno, hace 56 años que me lío. Y todavía no ha aparecido nadie capaz de desliarme.

Lo siento. La temperatura interna de mis testículos podría elevarse si no finalizo YA este texto.