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| Paul Cézanne. Murder (1870) |
Los casos de El churrero castañero ambulante García Pérez: El caso Onofre.
El churrero castañero y detective aficionado García Pérez se arrodilló para ver más de cerca la cara del cadáver. Estaba claro que no era ni Sánchez Estellés ni Martinez Guarner. ¿Entonces de quién era el cuerpo acribillado que yacía en el suelo? Fernando Doménech, también conocido como Fernandín, dirigió una mirada suplicante al churrero.
-Fer-nan-dín, no pongas esa ca-ra. ¡Te aseguro que yo tampoco en-tien-do nada!
-Pero García, Doña Carmina, es decir la mujer de Vicente Blasco dijo que ella mató a Carlos Escriche y este cuerpo no es Carlos Escriche.
-Sí, pero Amalia Cas-ta-ne-da, la mujer de Sánchez Es-te-llés también juró sobre la Bi-blia que el muerto era su marido.
-Bueno, Estefanía Guarner sigue afirmando que el muerto es su hermano, pero me he informado y es
hija única.
-¿Quién de-mo-nios es este fiambre?
El churrero castañero se incorporó y se encendió dos cigarros al mismo tiempo. Mientras intentaba llegar a una conclusión satisfactoria, Fernandín acercaba su nariz y aspiraba algo de humo. De repente, una tos seca, más parecida a la de un chacal enfermo que a la de un churrero castañero, resonó como un trueno por toda la estancia.
-¡Ya sé quien es el mu-er-to!
-¡García Pérez!
-No. Gar-cí-a Pérez soy yo. El muerto es Anselmo Onofre.
-Pero señor García, Anselmo Onofre era el amante de Amalia Castaneda…
-Y también el amante de doña Carmina, de Vi-cen-te Blasco, de Car-los Escriche, de San-chez Estellés, el marido de A-ma-lia Castaneda .
-Pero, pero, entonces…
-Efectivamente, Fernandín. Tú también te a-cos-ta-bas con Anselmo Onofre. Pero al contrario que los otros, tú lo hacías por amor. ¡A-mor!
-Señor García Pérez, por fa…
-Churrero cas-ta-ñe-ro García Perez.
-Señor churrero castañero García Perez, por favor, no se lo contará a nadie, ¿verdad? Si mi mujer, Fabiana Abril, y mi hija, Victoria Doménech, se enteraran sería horrible para ellas. Además yo no he hecho nada.
-Tranquilo, Fer-nan-dín. De mi boca no saldrá tu nombre. Toma…¡guárdate esta li-bre-ti-ta en el bolsillo.
-¿Para qué quiero una libreta señor García?
-Señor churrero cas-ta-ñe-ro…
-Señor churrero castañero García Pérez, ¿qué quiere que haga con esta libretita?
-En la última hoja hay un nú-me-ro muy largo. Es mi cuenta ban-ca-ria. Bastará que in-gre-ses en ella la cantidad que hay escrita en la primera pá-gi-na durante los siguientes 12 meses. Si lo haces bien te aseguro que nadie se enterará de que dis-fru-ta-bas lo indecible tirándote al fallecido.
