Email del 18 de marzo 2019

Salvador Dalí. Cráneo atmosférico sodomizando a un piano de cola (1934)

(Para ti)
No existo como individuo, por lo menos como individuo perteneciente a una recua legítima y constitucional de acémilas sociales con posibilidad de emitir juicios reprobados y obtener a cambio una serie de catarsis orgásmicas. ¿Soy tan fiderente? Sí, ¡fiderente! Al ser tan diferente solo puedo ser fiderente. ¿Soy tan fiderente? ¿Tan fiderente como un escandallo? Escandallo, pero no en su acepción mercantil, sino en su sentido original, es decir, el extremo de la sonda que se utiliza para analizar la calidad del agua. Entonces, ¿soy tan fiderente como un escandallo? Bueno, no quiero parecer demasiado jactancioso, pues en realidad solo soy un tipo normal, eso sí, con una determinación sólida e inquebrantable, quizá eso que algunos llaman espíritu libre. ¡Puede que un poco grimoso!, pero eso se debe a la textura mucilaginosa de mi piel, que resalta los defectos que en otro cuerpo hubiesen resultado imperceptibles. Sin embargo, en contraposición, los perfumes que desprenden esos poros epidérmicos proporcionan una mayor complejidad aromática a cualquier nariz entrenada y que ronde mi cuerpo demasiado cerca.

(Para vosotros)
Creo que voy a desnudaros a todos. ¡A todos! ¡Hombres y mujeres! ¡Por algo me llaman Greg el desnudador! Si no me gustara despojaros de vuestras jodidas ropas compradas en Alcampo la gente me llamarían Greg a secas. ¿Sabéis?, mientras arranco la ropa a alguien me siento como el propelente de una Glock 40. Y cuando contemplo todos los cuerpos desnudos con sus rostros viciosos me transformo en un arbusto Gimpi gimpi. Pero es cuando os tengo en posición sumisa y observante cuando en realidad sé que soy mi propia Ahnenerbe. ¡Y ya podéis imaginaros lo que eso significa!

(Para mí)
Anoche, una vez más, volví a salvar al mundo.

G