 |
| Max Pechstein. Dialogue (1920) |
CONVERSACIÓN 1. De pie.
YO: La imagen estereotipada de un Dios entrado en años y con barba larga y blanca tiene la ventaja de presentarlo como un carcamal, que es en realidad lo que sus seguidores piensan de él cuando nadie los observa…
ÉL: No deberías mostrarte tan seguro de ti mismo. Al fin y al cabo no eres nada. ¡No somos nada! Recuerda sus palabras: «Yo soy lo que hago, pero como casi nunca hago otra cosa que vegetar, entonces Yo soy hierba. Acercaos corderitos y terneritas y paced sobre mí».
YO: Eso no lo dijo Él. Te lo acabas de inventar, mamón.
ÉL: Bueno, en realidad eso lo dijo mi padre en su lecho de muerte.
YO: ¿En serio? Joder, tío, eres la le…
ÉL: Te lo juro por mi honor. Nunca se lo había contado a nadie. Supongo que deliraba por todas las mierdas que le metían en vena.
YO: ¿De qué murió?
ÉL: De cáncer de algo metastasiado en alguna parte. Ni siquiera quise preguntarlo. ¿Qué más da? Un cáncer es un cáncer.
YO: ¿De qué murió?
ÉL: Tío, ¿estás sordo? Acabo de responderte. ¡Del puto cáncer!
YO: ¿De qué murió?
ÉL: ¿Me estás vacilando? ¡Deja de poner caras raras! ¿Te encuentras bien? ¡Deberías…!
YO: ¿De qué murió? ¿De qué murió? ¿De qué murió? ¿De qué murió? ¿De qué murió?
ÉL: Me estás asustando. Deja de tirar saliva por la boca. Joder, tío, que guarrada. ¿Qué coño te pasa?
YO: ¿De qué murió? ¿De qué murió? ¿De qué murió? ¿De qué murió? ¿De qué murió?
ÉL: ¡Hostia puta! ¡Este tío es epiléptico! ¿Qué hago? ¿Qué cojones hago?
YO: ¿De qué mu…? De.. de qué que… ¡Ya! ¡Ya estoy mejor! ¡Espera! ¡Estoy bien! ¿Te has asustado?
ÉL: Coño, ¿Qué te ha pasado? ¿Eres epiléptico?
YO: No, no. Perdona. No, no, no. Es algo que me sucede desde pequeño. Los médicos no saben a qué se debe. Siempre que alguien nombra la enfermedad que tu has, ejem, nombrado antes, me pongo como en trance y… y luego no me acuerdo de nada. Seguramente es algo neurológico, pero nadie es capaz de darme una solución.
ÉL: No sé qué decirte. Ya esta todo correcto. Ya ha pasado todo. Te juro que jamás se me ocurrirá nunca hablar sobre el cáncer delante de ti…
YO: ¡Delante de ti!
ÉL: ¡Oh, no! ¿Qué he hecho?
YO: ¡Delante de ti! ¡Delante de ti! ¡Delante de ti! ¡Delante de ti! ¡Delante de ti!
ÉL: ¡Mierda puta! ¡Soy un jodido imbécil!
YO: ¡Delante de ti! ¡Delante de ti! ¡Delante de ti! ¡Delante de ti! ¡Delante de ti!
CONVERSACIÓN 2. Sentados.
ELLA: Siempre que vengo a tu casa y me siento en este sofá tan cómodo me siento como una reina. Yo creo que en lugar de venir a hacerte una visita vengo a sentarme en él. ¡Jajaja!
YO: Pues si supieras lo que sucedió en la parte donde siempre te sientas. ¿Se llama plaza?
ELLA: Bueno supongo que se podría llamar plaza, pues los venden de una, dos o tres plazas. Pero, que es lo qué pasó en esta plaza?
YO: Mejor no te lo digo. Quiero que sigas viniendo a visitarme o a sentarte en esa plaza tan cómoda.
ELLA: Caray tío, ahora que me lo has dicho tienes que ser más concreto. ¡No me dejes así!
YO: ¿Qué más da? ¿Tu estás cómoda, no? Y parece que feliz también. ¡Olvida el resto!
ELLA: ¡Quiero saber ahora mismo qué es lo que sucedió en esta jodida plaza de sofá!
YO: Bueno, hace dos años justo donde estás sentada murió un amigo mío.
ELLA: Caray. Lo siento. Bueno no es para tanto…
YO: Antes de morir, se hizo de vientre encima y manchó toda esa parte. Y luego se puso a vomitar. Fue horroroso. Cada vez que lo recuerdo…
ELLA: ¿Limpiaste todo bien, no?
YO: ¡Pues claro! ¿Qué querías que lo dejase todo como estaba para que las visitas hicieran fotografías? ¡Menuda pregunta!
ELLA: Pues entonces, ya está.
YO: No. Todavía no he acabado…
ELLA: Ay… continúa… por favor.
YO: Después de cagarse y vomitar, comenzó a mearse encima.
ELLA: ¡Me lo imaginaba! Las tres funciones corporales excrementales completas.
YO: Y tras todas esas porquerías…
ELLA: Y tras todas esas porquerías… ¿Qué? ¡Dímelo por Dios!
YO: Pues que al tratar de auxiliarlo, yo también vomité encima de él y encima de la maldita plaza.
ELLA: ¿Solo tú o también el forense cuando vino a…?
YO: No.
ELLA: ¿No?
YO: No.
ELLA: Comprendo.
YO: No iba a avisar a la poli y dejar que estos me acusaran de cualquier cosa.
ELLA: ¿De qué te iban a acusar?
YO: No sé. Ya conoces a los maderos. Además no quería llamar la atención del vecindario. La casa llena de polis. La escalera llena de polis. La calle llena de polis. El barrio lleno de polis…
ELLA: Me estoy empezando a poner de los nervios…
YO: No tuve otra opción.
ELLA: ¡AY! Creo que voy a desmayarme.
YO: Lo descuarticé, sí. Ahí mismo. En la misma jodida plaza de sofá que tanto te gusta.
ELLA: ¡Santa María Virgen! ¡Santos Victorio y Peregrino! ¡Dios que estás en los cielos!
YO: ¡Creía que eras atea!
ELLA: ¡Y yo que tú eras un buen tipo!
YO: ¡Soy un buen tipo!
ELLA: Sí. Solo que un poco descuartizador.
YO: ¿No te das cuenta? ¡Tenía que hacerlo!
ELLA: Necesito salir a la calle a tomar el aire.
YO: Claro que sí. Pero, recuerda que si hablas con alguien de todo esto…
ELLA: Comprendo. Si se lo digo a alguien, terminaré cagando, meando y vomitando en esta plaza. Y luego tú me desmembrarás concienzudamente… ¿No es eso?
YO: Bueno, más que concienzudamente, yo diría que escrupulosamente…
CONVERSACIÓN 3. De rodillas.
ÉL: Nos encontramos postrados intentando alabar al Señor. Él es nuestro refugio. Cantemos juntos:
El que viveeeee bajo la sombraaaaa protectoraaaaa
del Altísimooooo y Todopoderosooooo,
dice al Señooooor: «Tú eres mi refugiooooo,
mi castillooooo, ¡mi Diooooos, en quien confíooooo!»
Sólooooo él puede librarteeeee
de trampaaaaas ocultaaaaas y plagaaaaas mortaleeeees,
pues te cubriráaaaa con sus alaaaaas,
y bajo ellaaaaas estaráaaaas segurooooo.
¿Por qué no cantas con nosotros?
YO: Perdone padre, pero yo solo quería preguntarle dónde estaba la calle Sagrado corazón, pero usted me agarró con fuerza y me obligó a ponerme de rodillas y…
ÉL: Oh, perdone. Lo siento mucho, pero ya que está de rodillas conmigo acompáñeme con el cántico…
No tengaaaaas miedooooo a los peligrooooos nocturnooooos,
ni a las flechaaaaas lanzadaaaaas de díaaaaa,
ni a las plagaaaaas que llegaaaaan con la oscuridaaaaad,
ni a las que destruyeeeeen a plenooooo soooool.
YO: Padre me tengo que marchar. Yo, yo no creo en Dios.
ÉL: Yo tampoco hijo mío. Mira, para llegar a esa calle tienes que seguir recto y en el segundo cruce dirigirte a la derecha. No tiene pérdida.
YO: Gracias padre. Adiós. Adiós.
ÉL: Adiós hijo mío. Ve en paz.
Pues miiiiil caeráaaaan muertooooos a tu izquierdaaaaa
y dieeeeez miiiiil a tu derechaaaaa,
perooooo a ti nadaaaaa te pasaráaaaa.
Solamenteeeee lo habráaaaas de presenciaaaaar.
CONVERSACIÓN 4. Tumbados.
ELLA: Si te mueves un poco más a la derecha tu pene entrará mejor en mi boca.
YO: Pero yo quiero que tú te muevas a la izquierda. Llevo media hora intentando llegar con la lengua al puto clítoris.
ELLA: Cariño, si yo me muevo a la izquierda y tu a la derecha nos caeremos al suelo.
YO: No si tú te mueves a la izquierda un poco en diagonal.
ELLA: Pero yo no quiero moverme a la izquierda. Ni siquiera en diagonal. Trato de mordisquearte el prepucio, pero no hay forma de conseguirlo.
YO: Ya me has comido la polla siete veces antes. Ahora quiero comerte la chirla yo. ¡Me lo merezco! Pero cada vez que acerco la lengua tu vagina se aleja.
ELLA: Claro, amor. Porque trato de alcanzar tu preciosa polla. Sin embargo, parece que tú no estás por la labor.
YO: Vamos a hacer una cosa. Tú te mueves a la izquierda y yo te como todo. Luego yo me muevo a la derecha y tú me comes todo.
ELLA: ¡Sin diagonal?
YO: ¡Sin diagonal!
ELLA: Me parece que podemos intentarlo.
YO: Claro. Ahora pasa la pierna derecha por encima de mi cabeza y la pierna izquierda por detrás de mi espalda y…
ELLA: Cariño, si hago eso me tendrás que llevar con toda urgencia a un aparejador médico…
YO: Es verdad. Espera, si deslizo yo el hombro derecho por delante de tu coxis, quizá así…
ELLA: Mi amor, estamos haciendo circo. Y yo solo deseo una cosa: meterme tu cosa dentro de mi boca.
YO: Pero para eso antes tengo que llegar con mi lengua a tu flor. Pero no hay tutía.
ELLA: ¿Y si nos vestimos y nos desvestimos de nuevo?
YO: ¿Pero para qué? ¿Para qué desvestirse si ya estamos desvestidos?
ELLA: Lo decía porque quizá si recomenzáramos de nuevo…
YO: ¡No! Voy a intentar llegar a tu vagina. Espera. ¡No te muevas! ¡Ni siquiera respires!
ELLA: Amor, la última vez que has intentado llegar a mi vagina has tardado mas de media hora y no has sido capaz de conseguirlo. ¿Crees que resistiré tanto tiempo sin respirar?
YO: Porque tú te alejabas. ¡Cada vez que yo me acercaba tú te alejabas!
ELLA: Yo no me alejaba. Es este jodido colchón de Ikea…
YO: Creo… creo que deberíamos replantearnos nuestra sexualidad… en estos mismos instantes…