julio 2019

Email del 31 de julio 2019

William Michael Harnett. Still life writing table (19th century)

Querida:

Mi salud está pignorada, por esa razón hace un par de días intenté llegar a una conclusión que me satisfaciera por medio de un auto enfoque multisectorial integral, pero desafortunadamente la tentativa no tuvo el éxito esperado, pues cada vez que verificaba en mi mente el juego de las tres palabrejas (enfoque multisectorial integral) me entraban una serie de convulsiones espasmódicas delirantes que me dejaban postrado sobre el suelo laminado impermeable. Te cuento esto para que te hagas una pequeña idea de lo que es el SL o sufrimiento López, que es como yo denomino al padecimiento deontológico que me asalta como un atracador a mano armada dos de cada tres días, fines de semana y fiestas de guardar incluidas. Quizá por ese motivo he empezado a escribir un cuento, que de momento he titulado ¡Cómo salvé a la humanidad de la Santa Madre Iglesia!, y que trata sobre un pobre tipo que se convierte en amante de uno de los sufragáneos principales del mitrado de una ciudad cualquiera y acaba asesinando a su miná con un cíngulo robado del arcón guardarropa comunitario eclesiástico.

Quizá el argumento pueda parecerte similar al de mi anterior relato breve Luego mearé si puedo, no obstante yo lo veo más como una posible prosecución o incluso continuación lógica de toda mi obra al completo. Incluso estoy pensando en resucitar a Tadeo Tara, el protagonista de Perversiones híbridas o heterogéneas que muere sepultado por una fusión elevada sistemática, y otorgarle un papel no decisivo aunque sí relevante.

Te seguirá manteniendo informada, tanto del camino que tome la narración, como de los resultados de la bonoloto y de la primitiva tu amigo:

Greg

P.D.
Espero que sigas cumpliendo a rajatabla los cinco mandamientos esenciales:

1º. Escuchar misa entera todos los domingos.
2º. Confesar los pecados al menos una vez al mes.
3º. Comulgar por Pascua florida.
4º. Ayunar y abstenerte de comer carne cuando lo ordene la Santa Madre Iglesia.
5º. Ayudar a la Iglesia en TODAS TODAS TODAS sus necesidades.

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Email del 28 de julio 2019

Tetsuya Ishida. Supermarket  (1997)

CONSULTORIO GASTRONÓMICO DE MARUJA GALLARDO

Señora Maruja:

Cuando compro los helados sin azúcar añadida de la marca Vitalinea en el supermercado DIA que está a poco menos de 100 metros de mi domicilio, estos llegan a casa totalmente despachurrados por el calor, y con ese aspecto desaseado no se los quiere comer nadie, ni siquiera nuestro perro Rómulo. Cuando los compro en Mercadona, que se encuentra al quíntuple de distancia, llegan todos sanos y salvos y con un aspecto inmejorable que incita a su degustación sin la más mínima demora. Sin embargo, cuando los adquiero en Consum, cuyo establecimiento se encuentra a medio camino entre los dos anteriormente citados, los helados nunca llegan a mi hogar, pues alguien me los roba durante el trayecto. Necesito su consejo, señora Maruja. ¡Y lo más rápido posible!

Atentamente:

Flora Doménech (Valencia – 12 de julio 2019)

                 ***          

Señorita (o señora) Maruja Gallardo:

Hay en mi barrio una mujer a la que vengo robándole sus helados sin azucares añadidos desde hace un par de meses. Parece ser que es una clienta habitual del Consum que hay cerca de mi domicilio y yo, la verdad, disfruto mucho mangándoselos y comiéndomelos en casa, de tranqui y como si no hubiese un mañana. El problema es que desde hace un par de semanas, esta tipa ha dejado de adquirir dichos helados y yo me he quedado con un palmo de narices. Ayer, por pura casualidad me metí en la web de su consultorio y me quedé perplejita del todo al leer la entrada de una tal Flora Doménech. ¡Es ella! ¡Es ella! Y además tiene la absoluta desfachatez de quejarse online, para que todo el mundo se entere. Señora Doménech, esos helados tienen un precio ridículo, creo que la caja con 10 cuesta 1.70 euros. Yo le he robado una caja por semana durante dos meses, lo que hace un total de ocho cajas, es decir, 80 minipolos con sabor a crocanti. ¿Cree usted que es para ponerse así? Si me proporciona su número de cuenta le ingresaré los jodidos 80 politos, bueno, su valor en euros, siempre que me pida perdón en este mismo hilo.

Granadina Martínez (Valencia – 13 de julio 2019)

***

Con su consentimiento, señora Maruja:

Señora Granadilla o Granadina:

Me he quedado perpleja al leer su entrada. Al principio creía que se me había reventado un alvéolo pulmonar, pero unos pocos segundos más tarde he reparado en que no era así, y que lo que estaba leyendo lo escribía una retrasada mental con pequeños rasgos psicopáticos que me instaba a pedirle perdón públicamente por haber dejado de comprar los helados que a ella le gustaba robarme. ¡Lo siento! ¡Lo siento mucho! Le prometo por Romulín, el hijo de mi perro Rómulo, que mañana mismo iré a ese establecimiento sobre las 13:45 horas y adquiriré siete cajas del producto que tanto le apasiona. Pero me acompañará Rómulo, mi marido (ambos, marido y mascota se llaman igual), que además de excampeón regional de levantamiento de llantas de vehículos terrestres, es primo hermano de Stanislov Popóv Sokolóv Novikov Sidorov, el jefe supremo de la mafia rusa en el barrio de Ciutat Vella. Queda asivada, quiero decir, avisada.

Flora Doménech (Valencia – 14 de julio 2019)

***

Señora Maruja Gallardo:

Con su permiso voy a tratar de contestar a esa barriobajera con la educación tan característica que destaca a mi familia del resto de familias:

Señora Criadilla:

Me importa una mierda bucéfala que su marido sea primo de un gangster ruso de tercera regional. Mi hija Matilde es la segunda amante de Bogdan Danchev, también llamado «Luxa-luxa», que es el glava supremo de la mafia búlgara en Europa. Le aseguro que estaré en alguna parte del recorrido mañana a esa hora. Supongo que tendré que llevarme un carrito refrigerado o algo parecido para poder meter todas esas cajas, pero con tantos politos tendré hasta que el verano finalice.

Granadina Martínez (Valencia – 15 de julio 2019)

***

Señoras Flora Doménech y Granadina Martínez:

Lamento tener que comunicarles que mañana es domingo, pero les invito a que ambas, junto a sus maridos y amantes de sus hijos, acudan a tomar el sol a la playa del Perellonet, que estos días no está demasiado abarrotada y corre una brisa maravillosa. Mientras ustedes dos se tuestan un poco al sol, su marido, señora Flora, y el amante de su hija, señora Granadina, pueden hablar de multitud de temas gangsteriles.
De acuerdo con las normas de mi web gastronómica doy por cerrado definitivamente el tema.

Maruja Gallardo  (Valencia – 16 de julio 2019)

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Email del 27 de julio 2019

Charles Bell. Injuries (19th century)

Ella me dijo que dos equivalían a uno, y que aunque me sonara extraño, siempre había sido así y lo sería por el resto de los tiempos. Entonces comencé a darle vueltas a la cabeza hasta que llegué a un punto en que casi se me desenrosca por completo y pensé: si dos son uno, entonces cuatro son dos y ocho deberían ser cuatro y 9000 no más de 4500. Entonces llegó el enroscador de cabezas autorizado y comenzó a darle vueltas a la mía hasta que la dejó en el punto en que estaba justo antes de que llegara a esas malditas conclusiones. Cuando se fue le di una propina y volví a estrujarme el cerebro. Después de 30 minutos de estrujamiento cerebral este comenzó a parecerse a una uva pasa un poco más grande de lo normal y no me quedó más remedio que avisar al desestrujador perceptuado que vino en menos de lo que tarda un elefante en comerse un huevo duro.  Más tarde, o mejor dicho, mucho mucho más más tarde tarde, me senté sobre una silla rota y dejé volar la imaginación, pero esta, al verse libre salió pitando a una velocidad increíble y cuando me quise dar cuenta se encontraba en Lapulapu, así que tuve que avisar al encontrador de creatividades conceptuales para que tomara el primer avión a Filipinas y trajera a la jodida lo más pronto posible.

Pasaron los años. Volvieron a pasar. Repitieron algunas jugadas a cámara lenta y desde ángulos diferentes y el ayer se convirtió en hoy. Hoy tengo que comprar. Mañana debería vender. Dentro de unas semanas quizá robe algo. O puede que robe todo. Todo lo que me quepa en el saco. ¿Todo lo que me quepa en el saco? El saco me lo regaló un amigo. El lo había estado utilizando para transportar la fruta que compraba directamente a los agricultores. Los agricultores cuando terminaban sus jornadas se reunían en el puticlub de María Fernanda. Allí hablaban de sus cosas y de lo miserables que se sentían. Un día apareció un intermediario frutícola y entre José Antonio, el cultivador de cerezas y Luis Miguel, el sulfatador de hortalizas, se liaron a hostias con él. Cuando terminaron de apalizarlo, el tipo se asemejaba a una especie de andrajo cárnico, pero aún así Luis Miguel volvió a arrearle otra hostia, esta vez sin hache y luego se fue a comprobar si Juana Carmen había acabado ya de hacerle el francés a Honorio José.

Ella se retractó y me pidió perdón. Dos nunca equivaldrían a uno. Mientras trataba de explicar su repentino cambio fraccional no paraba de echarle las culpas a un botecito de Noctamid que descansaba encima de la mesa. Cuando salí de su casa me puse a pensar. Y llegué a pensar tanto que se me desprendió la sujección antidesprendimiento avanzada y universal, también llamada SAAU. Como los del seguro todavía no me habían mandado a la puta mierda me enviaron a su mejor perito juntador que hizo un trabajo sensacional. Quizá demasiado sensacional, pues selló la SAAU con los factores Z+ y D- que estabilizan los constreñimientos de los fragmentos inamovibles y casi termino catastróficamente lisiado.

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Email del 26 de julio 2019

Pieter Brueghel, el joven. Man with the moneybag and flatterers (1592)

Querida:

Mis datos psicográficos deben ser algo semejante al macroburdel Paradise de La Jonquera, pues según parece están en manos de todas las empresas y corporaciones que comprenden el gran reino de la cleptocracia, por lo menos eso se desprende de la cantidad de spam que recibo cada día ofreciéndome productos que no necesito. Dicen que la personalidad condiciona la conducta individual, pero también dicen que un pimiento saca otro pimiento (¿o es un clavo?), por lo cual he llegado a la conclusión de que aunque en realidad estoy más cerca del típico sujeto idealista realista que intenta hacer de este planeta un lugar más respirable, también poseo algunos rasgos neuropsicopáticos preocupantes que deberían ser añadidos con la máxima urgencia al perfil que de mí poseen dichos emasculantes mercados y bazares del «todo vale, siempre que proceda de nosotros».

Por esa razón y, sobre todo, para demostrar esa insuficiencia mental de la que hacía gala en el párrafo anterior, hoy voy a comenzar una huelga defecativa. ¡Pienso estar sin hacer de vientre de seis a once meses! Por supuesto continuaré comiendo, bebiendo y orinando, pero no volveré a cagar hasta que considere que, de alguna manera, algo está cambiando.

G

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Email del 23 de julio 2019

John William Waterhouse. In the peristyle (1874)

Amiga:

Mi última exnovia me ha escrito un extenso email donde, entre otras cosas, me llama «peristilo». Como no creo que se refiera a nada relacionado con las columnas, y menos con la arquitectura, y habiendo descartado otros vocablos como perineo, periforme, peritonitis, perisodáctilo o pericón, he llegado a la conclusión de que quizá quiere decir que soy peripatético. Y en realidad no se equivoca demasiado, por supuesto siempre que comprendamos que soy un peripatético aristotélico francamente satisfecho, cuyo único deseo es no encontrar jamás una dirección u orientación que me impida seguir caminando. Porque mientras recorro un itinerario trazado con cierta antelación, veo arbolitos, pajaritos, florecitas y, en algunas ocasiones, ovejitas y vaquitas. Sin embargo cuando callejeo por mi ciudad solo veo supermercados Mercadona. ¡Resulta tan complicado ser valenciano! Hasta hace relativamente poco lo he logrado autohipnotizandome todas las mañanas…
YO (Frente al espejo): ¡No soy valenciano! ¡No soy valenciano! ¡Soy vallisoletano y vivo en Salamanca, aunque los fines de semana regreso a Valladolid! En Salamanca hay muy pocos supermercados Mercadona. ¡Y en Valladolid todavía menos! Sin embargo abundan los bazares chinos. No debo ponerme nervioso. ¡No soy valenciano! ¡No soy valenciano!
ESPEJO: ¿Quién es el espejo mejor acabado del reino?
YO: ¿Cómo? ¿Quién ha sido?
ESPEJO: ¿Quién es el espejo mejor acabado del reino?
YO: ¡Este puto espejo está hablando!
ESPEJO: ¡Pues claro que estoy hablando! Dime, ¿quién es el espejo mejor acabado del reino?
YO: Creo… creo que me he pasado con la autohipnosis. Me deshipnotizaré. ¡Ahora soy valenciano! ¡Ahora vuelvo a ser valenciano! Valencia es mi ciudad de nacimiento y el lugar donde moriré. ¡Me encantan los supermercados Mercadona, porque allí compro los productos Hacendado, Deliplus y Bosque verde! ¡Ahora soy valenciano! ¡Ahora soy valenciano! ¡Y siempre lo seré!

Recuerdo esos días en que entraba en un bar y me tenían que sacar entre varias personas. Todavía entro en los bares y también en las tabernas y los bodegones, pero ya no me saca nadie. Soy yo el que tengo que sacar al resto de borrachos. Creo, creo que me estoy convirtiendo en un ciudadano de primera. ¡Y eso me entristece! Mañana pienso subir a la barra y sacarme la pirindola para que me detengan por escándalo público. Rectifico: mañana pienso obligar a dos o tres tipos a que me ayuden a subir a la barra. Siempre olvido la avanzada edad que tengo. Y una vez arriba, me sacaré con mucho cuidado la pirindola, si la encuentro, y después pienso organizar un autodesenfreno bestial…
YO (Encima de la barra del bar): Desde aquí quiero dar las gracias a Fernando, Higinio y Sarita por haberme ayudado a subir arriba…
CLIENTES: ¡Eres el mejor! ¡Sácatela! ¡Sácatela!
YO: También me gustaría recordar a mis padres, Gregorio II y Mari Cardumen… ¡perdón! ¡Mari Carmen! ¡Y a mi tía Josefa! ¡Y a mi abuelo Vicente!
CLIENTES: ¡Te queremos! ¡Sácatela! ¡Sácatela!
YO: Hace siete años que las lucecitas rojas se transformaron en azules y desde ese día he crecido tres centímetros…
CLIENTES: ¡Sácatela! ¡Sácatela!
YO: Y hace ocho años que rompí mi relación de 46 años seguidos con Obdulia, la hija del hachero. Su padre fabricaba las mejores hachas del…
CLIENTES: ¡Bájate la bragueta! ¡Bájate la bragueta!
YO: El queso fresco de cabra me produce erupciones cutáneas y extracutáneas…
CLIENTES: ¡Sácatela! ¡Sácatela! ¿A qué esperas?

Lo que trato de hacerte ver es que me siento perdido. Bueno, algunas veces me encuentro encontrado, pero creo que es un sentimiento adulterado. ¿Cómo puedo encontrarme encontrado si ni siquiera soy capaz de encontrar las llaves? Una vez abrí la puerta con la dentadura postiza. Y en otra ocasión abrí la dentadura postiza con la ayuda de un dentista de guardia. Si pudiera creo que saltaría por el patio de luces. Si no lo hago es porque me molestan los destellos blanquecinos que emiten las luces. Creo que la vida es un infierno. No conozco el verdadero infierno, pero sé que es un lugar inhóspito. Por lo menos eso pone en la Biblia. Nunca he leído la Biblia, pero sé que es un libro inhóspito. Todo es inhóspito, excepto lo que es desapacible.
DEMONIO: Nos encontramos aquí reunidos para tratar de explicar a este pobre idiota las diferencias entre existir, coexistir, desasistir, insistir, asistir, consistir, desistir y persistir. Pero antes presenciaremos el estreno exclusivo del último anuncio publicitario sobre fisuras anales de nuestro patrocinador Grupo Fisurín SA.
DIRECTOR INTERNACIONAL DEL GRUPO FISURIN SA: ¡Sois un público muy agradable! ¡Os queremos! Sabéis que todo lo hacemos por vosotros. Y ahora, el estreno mundial de nuestro extraordinario nuevo anuncio…

G

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Email del 22 de julio 2019

Ding Yanyong. Squirrel  (XX cent.)

Éramos cuatro amigos. Yo me transformé en ardilla y me subí a un árbol. Julia se convirtió en araña y se introdujo por un resquicio. Diego comenzó a parecerse a un gato y se acurrucó sobre unas tejas que cubrían una falsa bóveda. Patricia… Patricia lució el pantalón y la blusa que mejor le sentaban, como hacía casi siempre. Pero quizá debería tratar de ser más preciso y aclarar que cuando me transformé en ardilla y me subí a un árbol lo primero que pensé fue que desde mi nueva posición las personas parecían diminutas bolas de billar que, sin la ayuda de un taco de madera, podían impulsarse hasta un gran número de lugares diferentes. Desconozco lo que se les pasaría por la cabeza a Julia y a Diego, pero estoy seguro de que Patricia siguió ensayando posturitas delante de su espejo. Lo sé porque la pude ver a través de la ventana mientras me comía una bellota. Al principio tuve ganas de lanzarle el fruto a la cabeza, pero desistí de la idea cuando reparé en que la ventana estaba cerrada y lo único que habría conseguido es hacer trizas el cristal.

Recuerdo que la cáscara no tenía mal sabor, pero lo que de verdad interesaba al resto de ardillas era el fruto. Algunas me miraban de una forma que solo es capaz de conseguir un roedor aburrido, otras, por el contrario, tenían ojos de aspecto humano y me escrutaban como si lo único que les apeteciera en el mundo fuera servirme una cerveza fría. No tardé mucho tiempo en dilucidar… aunque no recuerdo el qué. ¡La memoria de las ardillas es realmente insignificante! Pero estoy seguro de que nunca bebí cerveza fría. ¡Ni siquiera fui capaz de realizar un triple salto mortal con tirabuzón y doble pirueta desde una rama a otra! Supongo que por ese motivo dejé de ser ardilla.

Cuando entré en la habitación encontré a Julia y Diego, con su natural forma humana, charlando animadamente. Cuando les pregunté si tenían algo que contarme sobre su corta experiencia dentro del mundo de los insectos y de los felinos, ambos sonrieron y me relataron sus vivencias, hasta que yo me levanté e hice un gesto con la mano y… ¡No recuerdo por qué dibujé ese gesto ni qué pretendía con dicha acción! ¡La memoria de los Gregorios es tan insignificante o más que la de las ardillas! Sin embargo estoy seguro de que en esos instantes apareció Patricia con un vestido rojo y amarillo nuevo.  Y de que cuando le dije que parecía una bandera sacó un arma y nos disparó a los tres. ¡O quizá no! He repasado mi cuerpo mil veces desde entonces y no encuentro ningún agujero de bala. Y hace un par de días hablé por teléfono con Diego. Joder, no puedo dejar de pensar en esa visión, porque estoy casi seguro de que…  ¡Ni siquiera estoy seguro de ser yo o alguien! ¡La memoria de las ardillas es realmente insignificante!

G

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Email del 20 de julio 2019

Andre Masson. No name (XX cent.)

ALGUNOS NOMBRES ESPAÑOLES EN DESUSO. PRIMERA PARTE.

LEOVIGILDO

Un Leovigildo encaramado sobre otro Leovigildo no dejaba de insultar a cualquiera que pasara a menos de 20 metros de donde se encontraban ambos. Al poco rato el Leovigildo que sujetaba no pudo resistirlo por más tiempo y se cayó al suelo emitiendo un gran estruendo, mientras que el Leovigildo que dirigía el EAC (ejercicio de atemorización ciudadana) aterrizó sobre uno de los insultados. Al verse solo, Leovigildo se puso a imitar a un Maximino con la esperanza de pasar desapercibido, pero su tocayo desde el suelo lo delató gritándole que era un maldito Leovigildo con  piernas de niñita bulímica y ambos fueron arrojados a un río cercano. Algunos dicen que se ahogaron, otros que un Leovigildo se subió encima del otro y se puso a insultar a los barbos mientras intentaban nadar de lado. Sea lo que fuere, no existe ningún valenciano que no recuerde los versos escritos en el dialecto local por el afamado poeta Bertomeu Fabré Estruch dos siglos después de que sucedieran los hechos.

Leovigildo echa espumarrajos por la boca,
las gotas caen sobre su asiento,
que no es otro que Leovigildo,
que no es otro que Leovigildo.

Y mientras la gente le persigue,
alguien le traspasa con su daga traicionera,
el otro que es Leovigildo,
el otro que es Leovigildo.

Bailemos sobre los peces que huyen despavoridos.
Bailemos sobre todos los que sirven de asiento.
Y si no queremos bailar…
Siempre podemos no bailar…

(Traducción: Gregorio López Pérez)

INDALECIO

Las nueces permanecían agrupadas en montones debajo del árbol. Como nadie se acercaba a recogerlas, un cerdo que solía tumbarse cerca decidió zampárselas todas. Dicen que los cochinos pertenecientes al género Sus piensan de una forma casi humana, pero este ejemplar porcino, quizá demasiado aturdido por tantas horas de siesta y babeo, no se dio cuenta de que a unos metros de él estaba Indalecio, el vigilante de los montones. Allí donde se almacenaba algún producto amontonado, acababa contratado Indalecio, quizá el mejor velador montonero de la comarca. Su padre había sido capataz y su madre rondadora, por lo cuál a nadie le asombraba que su único retoño se dedicara a semejantes menesteres.

Algunos vecinos dicen que escucharon una especie de gemido -más parecido a un lamento que a un gimoteo exultante- que les heló la sangre. Cuando se acercaron al árbol lo que vieron les dejo paralizados: en una esquina se encontraba Indalecio y en la otra el puerco. De repente ambos se enzarzaron en una pelea que duró casi cuarenta minutos. Cuando terminó, alguien declaró vencedor por puntos al vigilante y el chancho no tuvo otro remedio que retirarse cariacontecido y avergonzado a su lugar de descanso. Cuando Indalecio se limpió la ropa se dio cuenta de que los montones habían desaparecido. Decir que se sintió confundido y engañado sería quedarse corto. Ni siquiera las explicaciones del dueño del árbol, que le aseguró que entre él y dos de sus asalariados sudamericanos habían retirado los montones durante la refriega para que no se echaran a perder si alguien, humano o bestia, acababa encima, pudieron tranquilizarlo. Al final Indalecio se marchó junto al cerdo y se tumbó a unos metros de la barriga peluda. Nunca más se separaron hasta la muerte del comedor de bellotas acaecida nueve años más tarde.

PANTALEONA

En aquellos tiempos cada vez que necesitaba que alguien me untase el culo con Nocilla acudía a casa de Pantaleona. ¡Vale! Supongo que debería haber avisado antes de empezar que este texto solo era apto para mayores de 35 años, pues trata básicamente de anos masculinos, lenguas femeninas y Nocilla (y en ocasiones Nutella). Pero si quiero ser justo conmigo mismo, he de dejar claro que me alegro de no haberlo hecho, quiero decir, de no haber puesto una de esas pequeñas notas tipo «Parental Advisory: Explicit Content«. Todos los humanos tenemos ojete. Algunos subhumanos también. Y no conozco a ninguna persona de cualquiera de los sexos que ahora existen, que no tenga lengua a menos de que se la hayan extirpado por cualquier razón. Quiero decir… bueno… ¡Una vez conocí a un sujeto al que le encantaba que su novia lo sodomizase con una especie de consolador fabricado con ensaladilla rusa congelada. Luego, cuando acababan con la sesión se comían la ensaladilla (o lo que quedaba de ella) con pan de pueblo mientras discutían sobre los mejores movimientos avanzados. También conocí a otro sujeto, llamémosle Predicado para no confundir a los lectores, que solo alcanzaba el éxtasis cuando alguien le ponía un mosquito disecado en una oreja. Claro que este tipo, Predicado, era un enfermo mental que acabó su existencia disfrazado de díptero culícido y dando vueltas a una lampara encendida. ¡Sí! En aquellos tiempos cada vez que necesitaba que alguien me untase el culo con Nocilla acudía a casa de Pantaleona.

BARDOMIANO

Conocí a Bardomiano un año antes de que se convirtiese en Bardomiana. Rompimos nuestras relaciones de amistad un año más tarde de que decidiera volver a ser Bardomiano y no volví a hablar con él hasta ese día que tropecé… en una calle…
BARDOMIANO: ¿Eres tú? ¿Eres tú? ¡No me lo puedo creer. ¿Eres tú?
YO: ¡Sí, soy yo. ¡Cuánto tiempo! ¿Cómo estás Bardomiano… ana… Bardomi… Bar… a… a…
BARDOMIANO: Ya no soy Bardomiano. Tampoco Bardomiana. Pero puedes llamarme Ahainja, que en inuit quiere decir «oso salvaje que sigue su triste destino sobre la nieve ajada».
YO: Es un nombre precioso, Ajanja…
BARDOMIANO: ¡Ahainja!
YO: ¡Ajainka!
BARDOMIANO: No, no, no… Muy mal. Un cero. Repite otra vez. ¡Ahainja! A-ha-in-ja. ¡Ahainja!
YO: ¡Ajainja!
BARDOMIANO: No. Joder. Sin jota. La jota debe ser pronunciada como una hache. ¡Aha! ¡Aha! ¡Ahainja! ¡Ahainja! ¡Ahainja!
YO: ¡Ahainha!
BARDOMIANO: ¡Mal! ¡Horriblemente mal! La primera es una hache y se pronuncia como jota, pero la última es una jota que se pronuncia como una jodida jota. ¿Por qué no lo comprendes? ¡Aha-in-ja! A-H-A-I-N-J-A.
YO: ¡Arjainja! Ajain… ¡Ahainja!
BARDOMIANO: ¡Muy bien! Perfecto. ¡Ajainja!
YO: ¿Creía que era Ahainja, con hache?
BARDOMIANO: Claro que es Ahainja con hache. Es lo que trato de explicarte en los 20 minutos que llevamos con esta discusión.
YO: Acabas de decir «¡Muy bien! Perfecto. ¡Ajainja!»
BARDOMIANO: ¿Yo he dicho Ajainja? Pues me habré confundido. Es Ahainja. Ahainja. ¡Ahainja!
YO: ¡Ahainja! ¡Ahainja! ¡Ahainja!
BARDOMIANO: ¡Ahainja! ¡Ahainja! ¡Ahainja!
YO:¡Ahainja! ¡Ahainja! ¡Ahainja!
BARDOMIANO: ¡Ahainja! pero… vamos a bajar el volumen de nuestras voces, parecemos nazis inuits…
YO: ¿Por qué usas un nombre esquimal?
BARDOMIANO: Estuve un año viviendo con una tribu en el norte de Groenlandia y uno de sus antepasados muerto me dio ese nombre.
YO: ¿Un muerto te puso Ajai… ¡Ahainja?
BARDOMIANO: Sí. Se llamaba Nukappi.
YO: Bardomiano… Quiero decir… Nukappi… ejem… Ahainja, te tengo que dejar. Necesito hacer un montón de cosas y se está haciendo tarde.
BARDOMIANO: Te comprendo. Ha sido una bonita charla. ¿No piensas lo mismo?
YO: Ha sido una de las conversaciones más interesantes que he mantenido en mi vida. ¡Cuídate mucho!
BARDOMIANO: Adiós, Greg. Si volvemos a vernos, te dejaré que me llames Bardomiano.

GREGORIAJO

Valencia, 20 de julio 2019

Por la presente doy fe a quien le pueda interesar que:

1- Obviamente no me llamo Gregoriajo, sino Gregorio, pero como por alguna inmunda razón todavía existen progenitores que siguen poniendo este nombre a sus retoños, tanto en su variación masculina como la femenina, y en vista de que este texto debía cursar específicamente sobre nombres extintos o en camino de la extinción, me he permitido esa pequeña broma inocente.

2- Soy viejo. Reparé en ello hace veintitrés meses y ayer decidí hacer algo con mi futura existencia. Por ese motivo he redactado unas normas y disposiciones para llevar lo mejor posible este, llamémosle, último periodo de la vida de cualquier ser humano:

NORMAS Y DISPOSICIONES

1- No dejar la dentadura postiza encima de la encimera cuando viene Idelfonsa Loreta, mi empleada de hogar quiteña. Idelfonsa Loreta tiene 19 añitos recién cumplidos y le aterrorizan cada uno de mis postizos. Porque mi «cajita de dientes» no es lo único que llevo en el cuerpo. Hace varios años me implantaron una prótesis de pene que se pone en erección gracias una app y al wifi. Desde entonces me he cambiado de operador de telefonía móvil en nueve ocasiones. Ninguna de ellas me aseguraba un empalme sólido.

2- Intentar pasar menos tiempo en los bancos, tanto los de sentarse del Ayuntamiento como las cajas de ahorro y similares.

3- No guiñar uno o los dos ojos al cobrador del Ocaso. En realidad, aunque soy extraordinariamente viejo sigo siendo un heterosexual convencido. El problema de mis guiños está relacionado con mi fobia a la muerte. Odio tener que morirme, sobre todo porque morir implica espicharla y si la espicho ya no podré seguir cobrando la pensión. Un buen amigo mío se ha hecho un plan de pensiones por el cuál percibirá cerca de 1200 euros al mes una vez haya fallecido, muerto o la haya diñado, lo que suceda primero. La compañía le garantiza ese peculio hasta que sus huesos sean depositados en el osario general, a los 20 años de haber sido enterrado. Para gastos de muerte, dice él. Para gastos de ocio derivados del fenecimiento, dice la compañía. Yo, yo creo que todo el mundo debería vivir siempre, excepto los que no quisiesen vivir siempre. A esos podría permitírseles morir siendo sietemesinos o impedir que sus padres les fecundasen.

4- Dejar de silbar a las hermanas hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús cuando me da un soponcio, un vahído o me peta alguna parte interna del cuerpo y termino en la UCI. Al igual que los guiños, mis silbidos son psicosomáticos ya que soy nosocomefóbico, pero ellas, las vetustas y amables hermanitas, creen que les tiro los trastos. Alabados sean mis pañales. Sin prelavado concebido.

5- No contratar ninguna prostituta mayor de 19 años.

6- No volver a sentarme frente a una obra. He llegado a la conclusión de que es mejor sentarme frente a una cobra. La primera vez que lo hice fue durante un viaje del Imserso a Marruecos y mi acción fue vitoreada por algunas mozas marrakechís y alguna que otra compañera de viaje. Desde entonces siempre llevo un ofidio proteroglifo en el bolsito del tacatá.

7- Intentar controlar las ventosidades cuando estoy en una reunión de vecinos y se aproxima una derrama por sotavento.

PRÓXIMAMENTE: ALGUNOS NOMBRES ESPAÑOLES EN DESUSO. TERCERA PARTE (la segunda parte ha sido secuestrada por el CNI).

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Email del 18 de julio 2019

Franz Marc. Gazelles (1913)

Rafael Sánchez Ferlosio llamaba pecios a todas sus piezas breves o fragmentos inacabados. Yo para no ser menos voy a llamar derrelictos a mis porciones. Los siguientes cinco derrelictos fueron escritos simplemente porque no funcionaba la televisión y porque me salió de los cojones.

«El jarrón da forma al vacío.»
(Georges Braque) 

1-
Mi mejor amigo murió hace 130 años. Su nombre era Ainonehuuuuua, aunque yo casi siempre lo llamaba Chanchanchachachaichainaop o Chanchanchachachaichainaopo. Él odiaba cualquier nombre o apodo y prefería que lo llamásemos chafando el pie de una vieja. Por esa razón se extinguieron las ancianas. Estuvimos sin abuelas y, lo que es peor, sin poder llamarle a él, cerca de de 40 años, hasta que el exhijo del antiguo exalcalde importó varios cientos de viejas en diferentes estados de decrepitud. A partir de ese día volvimos a poder llamar y por tanto preguntar a Ainonehuuuuua (AKA Chanchanchachachaichainaop o Chanchanchachachaichainaopo) cuestiones relevantes e inherentes a nuestra propia naturaleza. Pero el cambio duró poco, pues las viejas empezaron a calzar zapatos reforzados con punteras de seguridad extraordinariamente resistentes a los pisotones, con lo cual ya nunca chillaban de dolor y Ainonehuuuuua (AKA Chanchanchachachaichainaop o Chanchanchachachaichainaopo) no podía saber que le llamábamos para preguntarle cuestiones relevantes e inherentes a nuestra propia naturaleza.

2-
Cada vez que invito a queso fresco a una rubia me salen eritemas. Y si el queso o la rubia son de la parte meridional del país, le salen eritemas al queso, a la rubia o incluso a una gran proporción de los habitantes de las provincias periféricas del mediodía geográfico. Las inflamaciones cutáneas nunca suelen acabar en cuidados intensivos, por lo que sigo importando toneladas de quesos frescos, pero también de cuajadas, y en ocasiones, requesones. Sin embargo cada vez que invito a yogur a una rubia no sucede nada. Se limpia la boca con mi camisa o canesú, me da las gracias y se vuelve en busca de alguien que la invite a queso fresco. Lo sé porque después de tantos años en el negocio he llegado a un punto en que me siento como un dios en estado de fermentación bendita. Ah, sí, he dicho canesú. Y lo mantengo.

3-
Las gacelas tienen dos narinas.
Dos narinas tienen las gacelas.
Si no tuvieran dos narinas,
ya no serían gacelas.

¡Serían monstruos deformados!

Los monstruos deformados no tienen narinas.
No tienen narinas los monstruos deformados.
Si tuvieran dos narinas,
Ya no serían monstruos deformados.

¡Serían gacelas de Cuvier o incluso impalas!

Las gacelas y los impalas tienen dos narinas.
Dos narinas tienen las gacelas y los impalas.
Si no tuvieran dos narinas…
ya no serían gacelas ni impalas.

En realidad todos los seres disponemos de dos narinas por donde entra aire, y en ocasiones, cocaina o mosquitas despistadas. La canción anterior es un suplemento especial al párrafo siguiente, mucho mucho mucho más jugoso…

4-
John Wheeler dio nombre a los agujeros negros. Gregorio López a las grietas negras. Una grieta negra es una rendija por donde se puede ver desnudarse a una o varias extraterrestres sin que ellas reparen en que un obseso sexual terrícola, reprimido y peligroso, las está contemplando e incluso grabando, y que en cualquier momento esas imágenes pueden estar disponibles en los telediarios, Orgasmatrix, xHamster o Youporn. Ahora bien, aunque una grieta negra es similar en concepción a un intersticio negro, no lo es en su constitución, por lo que deberíamos intentar distinguir entre ambas hendiduras siderales. Para profundizar en el tema recomiendo el libro Nuez rancia: ¡seguro que es de la marca Hacendado! del profesor Similar a él. No es coña, el tipo se llama así, doctor Similar a él Vega Contreras.

5-
La imagen que tenemos hoy del refajo añejo que perteneció a María Magdalena y que se conserva en el museo de refajos añejos de Ciudad del Vaticano, es la de una faldita de paño, que según la técnica de datación del carbono 14 fue lavada en dos ocasiones en un periodo de 18 años. La primera, en el lago Tiberiades durante el año 8 de nuestra era y la segunda en una acequia dos años y tres meses más tarde. No obstante, esa ausencia higiénica demostrada no impide que miles de devotos hagan cola para acariciar el espejo que la protege. Según el secretario Cavalcanti, nuncio del Obispo Porchetta, el espejo protector debe ser a su vez protegido con otro espejo protector. Para ello la Santa Sede ha convocado un concurso de cristaleros en la Piazza San Pietro el segundo día del primer mes del próximo semestre.

Email del 18 de julio 2019 Leer más »

Email del 17 de julio 2019

Javier Hoyos. Mártires trinarios de Belmonte. (Desconozco y me importa un pimiento la fecha en que se pintó)

Querida:

Todo el mundo que viene a mi casa se siente fascinado por la descomunal fotografía abstracta que viste casi la totalidad de una de las paredes de la habitación que hace de despacho. Cuando me preguntan qué es o qué significa, les suelo preguntar a su vez si están seguros de querer conocer la respuesta. Cuando me responden que sí, por supuesto o «si no, no te lo hubiera preguntado», les suelto la jodida verdad: es mi escroto fotografiado con un objetivo supermacro de cortísima distancia focal. En ese momento, la mayor parte de las visitas se callan, carraspean o recuerdan de repente que en esos instantes deberían estar en Brokopondo (Surinam) haciendo encuestas a los brokopondeses surinameses. ¡Es en esos momentos cuando realmente saboreo la existencia! Y si en lugar de quedarse petrificados salen corriendo y gritando, puedo incluso llegar a un estado contemplativo realmente profundo. ¿Me hace eso ser alguien despreciable? Es posible, aunque todavía no tengo claro de qué color es la fina línea que separa la despreciabilidad de la respetabilidad. Sí, sé que ambos vocablos terminan de la misma manera, y aunque conozco el significado de los dos términos, no me siento capacitado para incluirme o excluir a cualquiera. Porque un típico ser respetable puede ser un hijo de puta despreciable cuando nadie le mira, o viceversa.

Recuerdo el día que envié un email al párroco de mi barrio, el cual me acusó en una homilía de «ateo pervertido, abestiado, cerril y concupiscente».

Querido sacerdote de Dios:


Esos puntitos diminutos que ve en la fotografía que adjunto en el email no son pecas de mi escroto, sino pelos de mi barba recién rasurada. Cada uno de ellos tiene el tamaño de un cuarto de milímetro y para recogerlos y agruparlos he necesitado la ayuda de una lupa tradicional, ya sabe, de las de mango. Mañana, si me levanto con el mismo ánimo que hoy, le enviaré una imagen de una de mis almorranas fotografiada con zoom desde la alacena, pero si me promete decirme el nombre o los nombres de los tipejos o tipejas que le contaron lo del cuadro, le doy mi palabra de honor que en lugar de la foto de mi almorrana tomada con zoom desde la alacena, le enviaré la foto de mi alacena tomada con zoom por mi almorrana. 


Un saludo, tanto a usted como a su dios.

Astaroth López Pérez

Su respuesta no se hizo esperar y al día siguiente recibí su contestación eclesiástica:

Señor:


Usted… ¡usted es un cochino y un marrano! Si de mí dependiera sería expulsado ahora mismo de este país, que lo único que necesita son bondadosos, compasivos y virtuosos samaritanos y no tipos repugnantes, pervertidos y viciosos. De ahora en adelante le vigilaré. Vaya donde vaya mis ojos estarán detrás. No lo olvide.


Anselmo Llopis (párroco de la iglesia de la Santísima Perpetuidad del Socorro Bendito).

La primera vez que leí su email tuve que agarrarme a un mueble de Conforama que hay en mi salita (ahora ya sabes en qué corporación multinacional compro los enseres para dotar de confortabilidad a mi hogar) para no caerme al suelo de la risa. Lo que más me asombró fue que el tipo no se cortaba ni un pelo con sus preferencias sexuales («Vaya donde vaya mis ojos estarán detrás»). Estuve tentado de responderle otra vez pero decidí que si siempre había odiado a la gente que maltrata a los animales, por qué razón iba yo a rebajarme y hacerlo. Me contenté con modelar en arcilla una figurita vudú con su aspecto y clavarle alfileres muy cerca de la vesícula seminal durante varios meses seguidos.

G

Email del 17 de julio 2019 Leer más »

Email del 16 de julio 2019

Max Ernst. Birth of zoomorphic couple (1933)

El efecto que quería conseguir era el de un tipo, en este caso yo, cuya estela acaba conduciéndolo irremisiblemente hacia lo que Cayo Julio Higino denominó calígine. Por esa razón situé una cámara que realmente no existía en varios emplazamientos y dediqué parte de la semana a filmar mis entradas y salidas de ninguna parte hacia esas algunas otras partes que en un tiempo relativamente corto se transformarían en otras desemejantes ningunas partes. Te juro por todos los pentimentos imperceptibles y sagrados, que en ese instante de mi vida yo era cualquier cosa excepto un compilador de lugares, aunque quizá es una apreciación propia, pues de todos es sabido que una gran mayoría de las percepciones antiguas o desusadas referentes a los sitios, puntos o espacios está contaminada por los sentimientos, que a su vez están infectados por esas especies de factores coadyuvantes (no sé si podría definirlos así) que representan las circunstancias reales (o actuales). 

Aunque parezca que este texto, o mejor, textillo o minitexto -pues no pienso alargarlo mucho más- se escabulle de forma continuada y regular, es decir, permitiendo que algunas buenas ideas no se desarrollen en su totalidad y contentándose con los lloriqueos y pseudosollozos existenciales tan apreciados por su autor, en realidad forma parte de un extenso monólogo diádico entre lo que yo represento y el monstruo hipomaníaco que vive dentro de mí. Esa forma o configuración espantosa y malvada que ha decidido salir por primera vez al exterior.

(Más tarde)
Mi yo interior salió de mi cuerpo hace siete u ocho horas. En ese tiempo se acomodó en la terracita de un bar, se tomó siete cervezas (cuatro de ellas de importación) y se largó sin abonar la cuenta. Luego se metió en el autobús de la línea 90 y se dirigió hasta el centro de la ciudad, donde lo primero que hizo fue robar un equipo de alta fidelidad valorado en 17000 euros en El Corte Inglés de Colón, para después dirigirse por la calle Miguelete hasta La fuente de las ocho acequias del Turia, en plena plaça de la Mare de Déu, en la cual intentó copular con las ocho estatuas que representan a cada una de dichas acequias, siendo insultado y apedreado por los viandantes y más tarde reducido y puesto a disposición judicial por ocho dotaciones de la Guardia Civil ayudadas por Superman.

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