Email del 18 de agosto 2019

Jamie Wyeth. Bale (1972)

Querida amiga:

Hace algunos años, para responder a una pregunta de mi psicólogo me definí como un simpático malandrín egótico y pundonoroso. Cuando él me respondió que mi contestación estaba compuesta por términos antagónicos le recriminé su réplica y cambié de psicólogo. Desde entonces ejerzo como mi propio comecocos y tengo un cuidado extraordinario con las preguntas que me disparo. Y es que aunque en un principio pueda parecer que estoy psicológicamente preparado para afrontar esa jodida realidad disfrazada de movilidad psíquica que me abofetea cuando menos lo espero, también es cierto que mis esfuerzos desesperados por sobrevivir me están pasando factura. Y ya no lo digo por la cara Ahegao que en ocasiones dibujo para complacer a mis allegados y que está manufacturada por las zonas más anecúmenes de mi cerebro, sino porque de alguna manera me siento como una especie de desviación heterótrofa ecotónicamente desestructurada. ¿Comprendes lo que quiero decir? Si realmente lo comprendes me gustaría que me lo explicases pues yo no entiendo una mierda.

A menudo me palpo las zonas menos palpables de mi cuerpo. No lo hago para demostrar mi interés en mí mismo o como un singular proceso de ajuste terminal, sino para intentar llegar al éxtasis supremo. Estarás de acuerdo conmigo en que lo único interesante de la existencia es el maldito orgasmo. Es posible que a los anorgásmicos mi afirmación les parezca una boutade pero, ¿a quién le importa lo que digan un puñado de inorgásmicos tarados? Aunque… bueno… en realidad no sé por qué hablo de los orgasmos cuando mi proyecto fundamental era dedicar por completo este segundo párrafo a la zona afótica del subconsciente donde fabricamos ese concepto denominado Dios. Quizá vuelva a intentarlo mañana. O puede que mañana sea tarde. Incluso es posible que hoy todo sea una especie de ayer o antes de ayer. O que ayer fuera mañana o pasado mañana. Es un lío. Pero es mi lío. Claro que un lío también es un envoltorio. Por esa razón estaríamos hablando de mi envoltorio o de mis bultos, fardos, hatos o embalajes.

Trastulo Greg