Email del 10 de octubre 2019

Jenny Saville. Branded (1992) 

Textos inconclusos sobre personajes de mi barrio (o la vagancia del escribidor inepto). Texto número 1: Facunda

Su rostro me recordaba a la aspereza anal y su cuerpo no difería demasiado del de la señora Gōda, pero sin embargo tenía algo que encadilaba a los hombres enjutos hasta llevarles a cometer un montón de tonterías. Se decía que incluso era la responsable indirecta de un suicidio y varias rupturas de parejas totalmente estables, aunque yo tenía mis dudas, sobre todo cuando la veía hurgarse las narices con inmutable delectación. Pero creo que voy demasiado deprisa…

Se llamaba Facunda, y al igual que el Volksgeist hegeliano asigna cierta conciencia colectiva a una nación, ella prefería sobreponerse al hecho de que, aunque no lo pareciese, pertenecía a la raza humana. Y eso implicaba la necesidad imperante de usar fajas reforzadas y reductoras las 24 horas del día. Pero desgraciadamente el Volksgeist benimacletaceo se alimenta de su propia desesperación y no atendía a las consideraciones esenciales de los seres autoreprimidos, por lo que ese espíritu nacional, en este caso, el espíritu arrabalero o barrial se manifestaba por medio de conversaciones sorprendentes a horas intempestivas.

Y aunque en realidad la existencia de Facunda terminó de una forma proporcionadamente neutra, yo todavía intento creer que su sustancia pervive en cada ángulo, cada vértice, o incluso en cada arista.

Greg «el Flaco» López