![]() |
| Franz Stuck. Lucifer (1890) |
Textos inconclusos sobre personajes de mi barrio (o la vagancia del escribidor inepto). Texto número 2: Isidoro
A pesar de que el universo es infinito, Benimaclet se empeñaba en permanecer como una simple zona de la urbe, aunque algunos de sus vecinos intentasen por todos los medios a su alcance mantenerse entre los dos mundos: el barrio limítrofe y la gran capital que vio morir al burgalés Rodrigo Díaz de Vivar. Y escribo en pasado porque actualmente las cosas son muy diferentes… Pero no quiero alejarme demasiado de la primera oración gramatical del texto, ya que si lo hiciera Isidoro ya no existiría.
Aunque su nombre era de origen heleno, su piel y sus ojos lo delataban como asiático, o por lo menos, medio oriental, pues su padre fue un conocido falangista español y su madre una apreciada kangofu, o enfermera japonesa, que terminó sus días malviviendo en Valencia. Voy a tratar de ceñirme a las circunstancias de Isi, que es como solíamos llamarlo, y dejar aparcadas las de su familia, que poco tienen que ver con el caso que nos ocupa, y que no son importantes para que la historia avance como es debido.
El primer día que Isi vio a Luzbel fue el 23 de febrero de 1989. Por lo menos es lo que el escribió antes de (ojo: spoiler) arrojarse delante del tren de cercanías y convertirse en un hitodama escrupuloso. Y según el mismo diario, este, es decir, Luzbel o Lucifer, se le apareció en calzoncillos y gritando órdenes absurdas, como que debía lavarse las orejas con jabón Atkinsons, y que después de lavárselas a conciencia era necesario que limpiase el jabón Atkinsons con sus orejas incontaminadas y pulcras. Sin embargo la segunda vez que Isi invocó al que un día fue «el iluminado», el resultado fue totalmente diferente, pues al final acabaron los dos recorriendo las tabernas del barrio de El Carme borrachos y abrazados como colegas de toda la vida.
Pasaron cinco años. Algunos de esos cinco años se negaron en redondo a pasar, pero no tuvieron otra alternativa. Mientras Isi se hacía un poco más viejo cada día, su amistad con el diablo se interrumpió bruscamente. Sé que debería narrar los sucesos que hicieron que esa amistad se quebrara, pues eso daría consistencia al final que se avecinó, pero como dice el título que da nombre a esta serie, soy un vago redomado que no hace daño a nadie y que lo único que quiere es seguir siendo un vago redomado. Porque solo siendo un vago redomado me siento realizado. Y si me siento realizado, mi anhedonia se siente de la misma manera, o sea, realizada. Y si ambos nos sentimos realizados, el resto nos importa un comino (nota: Iba a escribir que el resto nos importa una mierda, pero soy consciente de que repito el término con demasiada ligereza).
Greg «Sensei to sakka» López (también conocido como Greg «Christi tu scis me esse diabolum» López)
