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| Paul Gauguin. Apples in bowl (1888) |
Hola:
Cada vez que me como una manzana pienso que debería haberme comido una pera. Como me zampo dos manzanas al día, pienso dos veces al día que actúo en contra de mis impulsos. Pero si lo que realmente quiero comer son peras, ¿por qué como manzanas? La respuesta no es sencilla. Quizá sea porque las manzanas son unas jodidas segundonas, por lo menos en mi lista de frutas consumibles, y siempre he sentido verdaderas náuseas con todo lo que tenga que ver con números uno o vencedores. ¡Y por principios! Podría comer peras. Incluso podría comer una pera por la mañana y una manzana a media tarde. O dos peras los días pares y dos manzanas los impares. Claro que también podría comer melocotones, nísperos o unas rodajas de sandía. ¡Pero como manzanas! ¡Como manzanas pensando que son peras! Excepto cuando alguien me mira, que como manzanas pensando que son manzanas, pero de otra variedad distinta. Seguramente te preguntes por qué razón me complico tanto. En realidad no me complico nada. Como manzanas, ¡y eso es todo!
El uno de enero del 2000 decidí llevar un diario al que bauticé como Cómputo pomáceo donde divago sobre las manzanas y llevo un cálculo exacto sobre el número de estas que me he comido desde ese día. Al mismo tiempo, en la tarde de esa misma jornada comencé otro diario titulado Cómputo irreal donde medito sobre las peras que no me he comido desde que decidí comer únicamente manzanas. En lo que llevamos de siglo me he comido 13.820 manzanas, la mayoría de ellas de la variedad Fuji. Y aunque no me he comido ninguna pera, estoy seguro de que, en caso de haberlo hecho, la cantidad resultante sería la misma.
Mis amigos, o por lo menos los que dicen que son mis amigos, están convencidos de que soy un experto en manzanas y en (no) peras. Pero en realidad no lo soy en absoluto. Si realmente soy un erudito en alguna fruta es en ciruelas, aunque haga más de 30 años que no me haya comido ninguna. ¡Sí, lo has adivinado! ¡También llevo un diario ciruelístico! En él reflexiono exclusivamente sobre los plátanos. ¡Pero solo sobre los plátanos que he visto comer a otros! Sobre los plátanos que me como yo no escribo nada porque, como ya deberías saber, solo como manzanas.
Come manzanas,
Greg
