![]() |
| Francisco de Goya. El sueño de la razon produce monstruos (1799) |
Hola:
Mi oktoberfest trasmutado a januarfest, sin giste de cerveza, ni desfiles de trajes tradicionales, y con un proceso de desmogue humano fallido producido por la infidelidad de mis tres amantes, ha acabado pasándome factura en forma de pequeños y conexionados ataques de nervios. Si ayer me sentía como un borrego en el matadero, hoy me siento como el matadero sin matarife. Supongo que no es más que otro de los jodidos cambios de humor a los que estoy acostumbrado y que, entre otras cosas, me proporcionan esas toneladas de verdadera lucidez existencial que me recuerdan que lo mejor para mí y para los que me rodean es no seguir existiendo. Porque no nos equivoquemos, existir, al igual que insistir, no son más que el resultado bastardo de la escabrosa y concupiscente fornicación a tres entre los verbos «resistir» y «persistir» y el vocablo «falencia». Y aunque dicho término se asemeje a una graciosa fusión entre las voces, «falo» y «Valencia», puedo asegurar que no todo lo que digo lo digo porque lo pienso. En ocasiones lo digo porque no tengo demasiado que decir o porque, sencillamente, me sale de los testículos yin sanpaku.
Greg
