Email del 3 de marzo 2020

Marc Chagall. Old man and old woman (1915)

Amiga:

Resulta extraño pensar que para una anciana de 97 años un abuelo de 86 pueda llegar a ser un «yogurín». De una manera sutil, el sexo octogenario o nonagenario ilustra el nuevo equilibrio que se ha establecido entre algunos geriatras y gerontólogos en la competición para llevar a sus pacientes hasta otro límite más allá de lo hasta ahora permitido.

Todo comenzó en 1998, cuando un geriatra llamado Pepe Williams se asoció con el director porno Matthew Connor-García y crearon la productora gerontológica Provecto Films. Todavía recuerdo el escándalo que estalló cuando distribuyeron su primer corto titulado Doña Eduvigis y don Filadelfo. También recuerdo su segundo film, Doña Eduvigis, don Filadelfo y doña Pacientina. Y sus siguientes dos largos pertenecientes a la franquicia de doña Eduvigis titulados Doña Eduvigis, doña Pacientina y don Sofronio (esta vez sin don Filadelfo que acababa de casarse con una señora de 49 años que le prohibió que volviera a alejarse del tacatá) y Doña Eduvigis, doña Semproniana, doña Humildad, doña Felixmina, la señora Cleofé y don Ursicino, donde este centenario semidiós, insigne y temerario dejaba el listón extremadamente difícil de batir.

Lamentablemente en abril de 1999 fallecía doña Eduvigis mientras compraba lichis en su frutería favorita y tuvo que ser sustituida por doña Pacientina. Por alguna razón sus siguientes películas Doña Pacientina se lo monta en Alcampo, Doña Pacientina y don Catarino se lo montan en Mercadona y Doña Pacientina, don Catarino y el señor Crispín se lo montan en Consum fueron unos completos fracasos, por lo que Matthew Connor-García dejó la productora. Libre de ataduras copartícipes, Pepe Williams escribió, produjo y dirigió Doña Pacientina, doña Dosinda, Mrs. Theresa and Mr. Cristino are doing it in Sainsbury´s para el mercado angloparlante y cosechó uno de sus éxitos más sensacionales.

Han pasado más de 20 años y tanto doña Pacientina como el resto de actores porno-valetudinarios no se encuentran ya con nosotros. A finales de 2011 Pepe Williams vendió el negocio. Con lo que obtuvo montó una cadena de potajerias y escribió un libro prologado por Lindsay Connor-García, exmujer de Matthew Connor-García.

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