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| Susan Spangenberg. Straitjacket fetus (2015) |
Amiga:
Hoy hace 14 años, tres meses y ocho días que esa parte corporal específica del hombre que a menudo se encabrita para demostrar lo indemostrable, o simplemente por capricho, se irguió y se irguió y se irguió hasta cotas nunca alcanzadas y casi imposibles. Lo siento, no puedo ser mas preciso, pues me consta que este blog es seguido por un gran número de menores de medio mundo cuando los mayores que conviven con ellos están demasiado ocupados visitando blogs especializados en determinadas y sorprendentes parafilias. En realidad solo quería que supieses lo que le sucedió a Filodendrín, pues cada vez que hablo contigo siento que no soy demasiado sincero. Al final acabé encerrado en una clínica privada de psicología sexual donde me pusieron unos calzoncillos de fuerza y me sometieron a diversos estudios y tocamientos a lo largo de varias semanas. Por si no sabes lo que son los calzoncillos de fuerza te diré que son como una camisa de fuerza, solo que fabricados fundamentalmente para inmovilizar penes implacables o iracundos.
Ahora me siento mucho más tranquilo y descansado. Eres una mujer excepcional y sé que comprenderás mi caso, aunque también creo que a partir de ahora mirarás mi bragueta con ojos aterrorizados. Pero puedo jurar sobre la biografía de Charles Manson que dicho ataque falo-frenético solo se ha vuelto a repetir en 41 ocasiones desde entonces. ¡No llega ni a tres veces al año!
Goñi Peperoñi.
