Email del 16 de mayo 2020

David Teniers II. A medical practitioner examining a urine flask (17th century)

Amiga:

¡Estoy tan contento! La redacción de El transformamiento transgresivo del transportista transfronterizo va viento en popa. Con un poco de suerte lo terminaré a tiempo para presentarlo al XXIII CTTTT (23º Concurso Transcendental de Textos Translimitados y Transmutativos). Un certamen donde solo tienen cabida los relatos más insólitos y extravagantes. El año pasado me quedé en quinto lugar con Otilia y la sintomatología extrapiramidal de su musculatura orofacial y, dos años antes, el noveno con Un turro, dos turros, tres turros, cuatro turros, cinco turros, seis turros, siete turros, ocho turros, nueve turros, diez turros. Según mi vidente, clarividente y confidente personal, Clemente «el decadente», este año voy a arrasar. Claro que podría ser que arrasara otro, como siempre sucede, y yo termine en tensión y arrastrando otra depresión.

No obstante tengo preparado un plan B. Si no gano el concurso, asistiré con cara amable a la recepción con que se honra al triunfador y orinaré en las bebidas de los asistentes. Calculo que ciscarme en todas sin que nadie se dé cuenta me llevará unas cuatro horas y media. Quizá cuatro horas y tres cuartos. Pero si me concentro lo suficiente puedo hacerlo en cuatro horas o incluso menos. La última vez que hice algo parecido terminé en urgencias con una fortísima cistitis intersticial, aunque logré mear en los vasos y botellas de 262 invitados.

Te mantendré informada.

Greg «Painful urination» López