![]() |
| Michelangelo Merisi da Caravaggio. Medusa (1597) |
Uno de los anderos se apartó del anda con un movimiento lateral de cangrejo que me dejó petrificado. A partir de ese instante la procesión continuó con tres anderos soportando el peso diseñado para cuatro. Cuando quise ofrecerme para sustituir al andero evadido pude darme cuenta de que en realidad estaba realmente petrificado, por lo que el anda tuvo que ser portada por los tres pobres anderos hasta que a unos 700 metros del final del trayecto, otro andero se alejó con otro movimiento lateral de cangrejo dejando a dos anderos sosteniendo un peso extraordinario. Como yo seguía petrificado y mirando de soslayo para ver si veía a algún tipo de gorgona, no pude hacer nada más que compadecerme del par de anderos y de mí. A unos 200 metros del término del recorrido uno de los dos que todavía arrastraban el anda se desligó de la misma con el mismo movimiento lateral de cangrejo que habían efectuado anteriormente sus dos compañeros, por lo que el peso del anda recayó sobre un único tipo. Como la comitiva constaba solamente del anda, los anderos -con tres de ellos cangrejeando por ahí- y de mí, que oficiaba la eucaristía callejera sin concesiones, el acto tuvo que ser suspendido, aunque creo que a nadie le importó. Ni siquiera al engendro ctónico que realmente estuvo cerca en alguna parte del itinerario.
