Email del 10 de junio 2022

René Magritte, «Invention collective» (1934)
Bestiario criptozoológico hispánico
La Criptozoología, esa pseudociencia que estudia a los animales que no existen, está de moda entre las miles de cadenas de documentales de todo el mundo que tienen que llenar de «cualquier cosa» sus programaciones. Todos hemos oído las farragosas explicaciones acerca del chupacabras, el monstruo del lago Ness, el opopogo, el mokèlé-mbèmbé o el pies grandes, por citar unos pocos. Como todavía no son las nueve, hora en la que suelo cocinarme un cigarro y fumarme la cena, he decidido inventarme unos cuantos bichejos que fácilmente podrían pasar a engrosar el catálogo de especies hipotéticas.1 – Roe muebles:

Esta criatura, también llamada carcomocho y de aspecto parecido a un difusor, se especializa en mordisquear armarios construidos con maderas nobles mientras entona canciones de Peret y sus rumberos. Como no puede roer y cantar al mismo tiempo, a menudo suele toser lastimeramente y compadecerse de sí mismo. Fue avistado por primera vez en Valladolid por un chantajista mientras trataba de cobrar una deuda legal y desde entonces ha sido observado en multitud de ocasiones.

2 – Ululador esquizoide:

Aunque se tienen noticias de su existencia desde el 14 de enero de 1962, no fue hasta el 15 de enero del mismo año cuando fue descrito gracias a una fotografía desenfocada tomada por un excitador de caballos cuando regresaba a su casa. Según la instantánea, el ululador tiene forma de mancha desigual, emite sonidos parecidos a los de un avestruz esquizofrénico y disiente de todo por mera comodidad. Según su descubridor y máxima autoridad en la materia, este ser desficioso y aburrido puede ser localizado las noches de luna llena cerca de los bordillos de los clubs de alterne onubenses en posición distócica.

3 – Neo-uro.

Conocido en Extremadura como el casivaca, este fenómeno de la naturaleza tiene cuerpo de vaca y cabeza de toro aunque sólo mide tres centímetros y en lugar de mugir, expulsa sonidos semejantes a los de una pedorreta, sobre todo cuando es descubierto o asustado. Se dice que si alguien atrapa una casivaca y se la mete en el bolsillo, al instante es agraciado con un cáncer de colon en fase terminal. Según una leyenda, Almicar Barca atrapó un neo-uro en Elche y tuvo que empezar a usar pañales de cáñamo hasta el final de sus días.

4 – Saverten.

El saverten o savertein ejemplifica de manera perfecta el concepto de animal increíble que podemos tener los poco ilustrados en la materia. Para empezar, su cuerpo es cilindro-romboidal, la cabeza pequeña en comparación con el tronco, totalmente apepinada y de ella surgen 64 extremidades, 32 de diseñadas para rascarse y otras 32 para bailar sin perder el ritmo. Esta criatura pequeña y de aspecto repugnante vive en las riberas de los ríos secos donde se alimenta de espinas o cuerpos momificados de truchas y barbos, aunque puede estar sin comer 403 años conservando una figura perfecta.

5 – Pluenco hibernarte.

Existen dos especies de pluencos: los compactos y los light. Los primeros no poseen tronco ni extremidades, sólo una cabeza abarrotada de bocas sinuosas con labios carnosos y extasiantes, mientras que los segundos, mucho más grandes y agresivos, tienen una boca dura y sin labios repleta de cabezas huecas. Mientras que el pluenco compacto se alimenta de tierra y fango, el light prefiere alimentarse de tostas de cebolla caramelizada con vino moscatel y vinagre de módena con ducha de crema de queso camenbert, virutas de ibérico y alcaparras. Ambas especies hibernan de marzo a mayo en oquedades y agujeros excavados en lodazales y suelen despertarse babeantes y de muy mal humor.

6 – Ectoplastoso aseado.

Denominado así por su afición a robar espejos y pasarse horas mirándose mientras se pregunta: «¿hunk jiack nodossomolain?». Los electoplastosos tienen una forma singular aunque nunca se ha podido observarlos de cerca. Según el doctor serafín Lasalle, su cuerpo es parecido a un aquaggaswack lustroso, aunque si se le golpea con una baqueta no emite ningún ruido humanamente audible. Existe una antigua leyenda que explica que si te ríes de un ectoplastoso mientras se asea, tu mujer deja en el acto de engañarte con el electricista y comienza a quererte de nuevo.

7 – Numia.

Las numias son pequeños seres del tamaño de una paloma que mientras vuelan reparten octavillas ofertando descuentos en loza y porcelana. Se conoce tan poco sobre estos animales que para algunos no sólo no existen, sino que sus avistamientos tienen más que ver con los efectos de una mala digestión que con la criptozoología.

8 – Paleteno.

Llamado a veces «pan de centeno» por su proximidad fonética, el paleteno no se parece en absoluto a un pan, sino a una berenjena sádica que en lugar de caminar se desplaza por medio de giros circulares uniformes, por eso, por mucho que lo intente, siempre se encuentra en el mismo sitio. Se dice que para desplazarse 20 cm, el paleteno necesita 900 años, por lo cual se ha llegado a la conclusión de que es inmortal y aburrido.

9 – Sinforio hocicudo mediterráneo.

Si hemos de dar por válidas las descripciones de los afortunados que en alguna ocasión han podido verlo (o mejor sentirlo), el sinforio no se parece a nada conocido por el hombre. Según algunos, su cuerpo es como una especie de cruce entre el de un desmán de los pirineos y una violinista de la orquesta sinfónica de Madrid, pero si hemos de hacer caso a los avistamientos mediterráneos, su aspecto está más cerca del de un puercoespín al que se le han practicado infiltraciones de bótox por todo el cuerpo.

10 – Cornudo escalofriante.

Descubierto en 1898 por un pastor alcoholizado, el cornudo escalofriante tiene un cuerpo parecido al del chimpancé y cabeza de vendedor de enciclopedias a domicilio. De tamaño semejante al humano, aunque camina encorvado y con los brazos en posición egipcia, este ser fabuloso poseería la facultad de fragmentarse en ocho porciones cada vez que es descubierto, de ahí la famosa frase «eres más raro que un cornudo en porciones», que aún se usa en algunos pueblos del Bierzo.

11 – Crisántomo pechiazul.

El crisántomo pechiazul es una criatura voladora descrita comúnmente como un tipo de ave que, lanzándose desde las alturas, ataca y devora a cualquier ser humano que deba más de tres letras por la compra de un electrodoméstico. Hasta el momento, se diferencian tres subespecies de crisántomo: mini, maxi y extra, aunque algunos investigadores aseguran que existen cerca de 2000.

12 – Satarín o satrino.

Satrino es el nombre con el que se conoce a una criatura que supuestamente habita en las lagunas de Ruidera y que se sospecha se oculta entre los juncos y cañas. Los defensores de la existencia de este ser consideran que ésta es antiquísima ya que se describe en el «Pax pacis demente» del clérigo José Espronceda escrito en el siglo XVI tras una larga noche de sexo y opio. Según este tratado, el satarín poseería la capacidad de deletrear la palabra Hipopotomonstruosesquipedaliofobia sin sufrir convulsiones.

La lista de criaturas avistadas en algún momento de la historia en Iberia es tan larga que necesitaría otra caja de analgésicos para poder concluirla. De momento no tengo ganas ni tiempo, por lo que he decidido detenerme en el número doce, pues no sólo es mi número de la suerte sino que además es la cifra que determina, de alguna manera, mi vida terrícola. Hasta el momento, he sufrido doce depresiones; debo 12 (000) euros a Hacienda; puedo pegar doce polvos sin sacarla; vivo en la puerta doce; moriré el día doce de diciembre de 2079. ¿Alguna pregunta?