
Trilogía de la puta mierda. Parte III
A veces, cuando vagabundeo por la calle suelo pensar en ella. En la mierda. Y en la belleza de su desnudez, de la desnudez de la mierda. Y en la manera en que ese desvestimiento emocional me vuelve vulnerable. Porque la mierda se aferra a mi mente como un Shih Tzu al cuello de un gato desprotegido. Sin embargo la vulnerabilidad se transforma en culpabilidad cuando entran en juego las emociones humanas; entonces el dolor se multiplica y cada uno de mis pasos sobre el asfalto agrietado me recuerda que sentirse responsable es como meter las manos en las mandíbulas de una trituradora. Una imbecilidad suprema. Todavía recuerdo la última vez que me sentí supremamente imbécil: sucedió el día que cumplí 18 años y mi padre me regaló una película pornográfica en VHS. No recuerdo cómo se titulaba pero creo que la protagonista era Marilyn Chambers. En realidad no es algo que me quite el sueño. Me refiero al hecho de que no recuerde el título. Lo que sí recuerdo es que representé una mierda en mi cerebro. Y para dotarla de más esencia, imaginé un mando a distancia. El mando a distancia de la mierda. Enlazado con un cable a los mandos de la mierda. ¡Eran los años ochenta!
La mierda me pertenece. Cada día intento ensamblarla, encajarla dentro de esa magnitud denominada tiempo. Si estoy contento incluso la articulo y desarticulo. La desgloso, la desasgo, la disgrego, la malmeto. Si tengo tiempo la incrusto en un paisaje indefinido o la lastro con insultos inventados y carentes de significado. Es mi mierda. Cada uno de nosotros tenemos una o más. Conozco a gente que incluso las ha bautizado. ¿Mierda Lola? ¿Mierda Tiburcia? ¿Mierda María? ¿Mierda puta ojiplática? ¿Mierda Maneki-neko? ¿Mierda elastósica arrugada por los rayos UVA? ¿Mierda conspicua? ¿Mierda deicida? ¿Mierda ínclita? ¿Mierda larvada, pirquinera e írrita? ¿Mierda licnóbica? ¿Mierda tautológica, paradójica, telúrica y proficua? ¿Mierda superferolítica? ¿Mierda con ojos Sampaku? ¿Mierda hipnagógica? ¿Mierda pin-pon-pin-pon-pironironi? ¿Mierda uterina, patológica, testada dermatológicamente? ¿Mierda Hic et nunc? ¿Mierda midoréxica? ¿Mierda sumida en un estado de inseguridad absoluta?
Creo que debo parar… ¡ahora!