
Durante muchos años alguien pensó que estaba equivocado. Sin embargo, en 2005 se anunció el hallazgo de unos manuscritos redactados por cierto antepasado de aquel alguien, un tal alguien-quizá-posiblemente que deshizo y corrigió cada uno de los velos que enturbiaban el incidente. Pero, ¿qué tiene que ver esto con lo que trato de explicar? O mejor, ¿qué es lo que realmente trato de explicar? Para que podáis confiar en que lo que estáis leyendo tiene cierta lógica, trataré de hacer un pequeño resumen introductorio:
Alguien asumió los costes de su teoría y otros se lo hicieron pagar muy caro. Entonces se descubrieron aquella serie de papeles viejos y casi ilegibles que demostraban que nadie tenía razón, porque la razón no es aplicable en ciertos sucesos en los que el factor tiempo ha dejado impresa su huella. Entonces ellos y el resto, es decir, los demás, iniciaron unas maniobras de desprestigio que a punto estuvieron de llevar a alguien al suicidio, pero que en ultima estancia lo hicieron más fuerte. Y quizá las palabras escritas por alguien-quizá-posiblemente fueron el detonante de lo que sucedió a continuación y que todos se atrevieron a negar tajantemente. Como todos vosotros deberíais saber, sólo niega el que desconoce. O el que conociendo, está demasiado ocupado consigo mismo y sólo contradiciendo siente que justifica su lógica.
Supongo que puesto todo en perspectiva, estaréis en disposición de tomar partido por uno u otro. Mi consejo es que neguéis dos veces antes de llegar a una conclusión que os satisfaga. Alguien se comportó de manera honesta, pero nadie necesitaba sentir la razón de su lado envolviéndole completamente. Ambos perseguían un mismo fin. Si nunca hubiesen aparecido los papeles de alguien-quizá-posiblemente, el corolario de todos estos hechos seguramente hubiera sido diferente. Y es esa diferencia la que emponzoña la información que sobrevive. Sois libres de tomar partido por uno de ellos. Por mi parte, sólo puedo deciros que la razón sustentada por la lógica no siempre es infalible. Si hemos de ser honestos deberíamos no dejarnos llevar por la infatigable descomposición de las circunstancias.
La aceptación como demostración de voluntarismo es un mal superfluo al que debemos cierto respeto. Aquí es donde empieza el verdadero problema…
¿Lógica? ¿Dónde está la lógica de todo esto?